100 Años con Fidel: Cuba, Nicaragua y los pueblos en una misma lucha
"La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida", dijo el Héroe Nacional de Cuba, José Julián Martí Pérez. Y es una gran e irrefutable verdad, porque las buenas obras realizadas en vida perduran y dejan huellas indelebles en la historia de los pueblos, como puede reconocerse en el legado de Fidel para toda la humanidad.
Dijo el Presidente Diaz-Canel, apenas hace unos días, que "la influencia de Fidel trasciende las fronteras de Cuba". Y es que Fidel renovó las ideas de la revolución en los pueblos del llamado Tercer Mundo, hoy identificados como el Sur Global, y los Ilenó de nuevas esperanzas.
Para Nicaragua, país donde se materializó, en el siglo pasado, la segunda revolución de orientación socialista en suelo nuestroamericano, el ejemplo de la Revolución Cubana y de su [Her indiscutible, su Comandante en Jefe, fue de trascendental importancia.
Veamos: Fidel Castro construyó los fundamentos teóricos de la Revolución Cubana basándose en un profundo análisis de la historia de Cuba, de las luchas contra el colonialismo español y de la participación de amplios sectores de la población cubana de la época. En ese recorrido se encontró con el pensamiento martiano, que inspiró desde entonces su actuar en la lucha por la verdadera y definitiva independencia de Cuba.
Podemos afirmar que Fidel fue, antes que nada, un patriota y continuador de Marti y de los héroes de la lucha por la emancipación de Cuba. Fidel menciona en sus discursos y escritos a Marti más que a cualquier otro importante protagonista de las luchas sociales en el mundo. En 1978, casi veinte años después del triunfo de la Revolución y a diecisiete años de la declaración de su carácter socialista, recordó a los cubanos que "no solamente somos marxistas-leninistas, sino también nacionalistas y patriotas".
Carlos Fonseca, quien era un gran admirador de Fidel y estudioso del proceso cubano, recogió las experiencias revolucionarias anteriores, tanto nacionales como internacionales, incluida la experiencia cubana, y articulo el pensamiento sandinista —guía del accionar popular, antiimperialista y nacionalista de nosotros, los nicaragüenses— con la teoría revolucionaria internacional.
"Hay que estudiar nuestra historia y nuestra realidad como marxistas y estudiar el marxismo como nicaragüenses". —Carlos Fonseca Amador.
Ahí está la huella de Fidel.
Por eso se afirma que "Fidel no es patrimonio exclusivo de los cubanos". Fidel es un faro que ilumina el camino de los pueblos del mundo. Cada pueblo encuentra en su pensamiento y en su obra primordial — la Revolución, inseparable de su propia trayectoria histórica— aquello que necesita para sus propias luchas, siempre teniendo como premisas la solidaridad, el apego al pueblo y la verdad que Fidel practicó y defendió vehementemente.
Hoy, cuando en Cuba se vive un genocidio — no se le puede llamar de otro modo—, promovido por quienes conducen la nave de un imperio en proceso de naufragio, Fidel sigue presente, acompañando al pueblo cubano y Ilamando a todos los pueblos a la solidaridad. Porque esta lucha no es solo de Cuba: es la lucha de todos los pueblos; es la lucha del antifascismo y del anticolonialismo mundial.
Fidel nos une. En el centenario del Titan, desde todos los rincones de la Tierra llegan delegados a La Habana, a pesar del asedio y en medio de las dificultades, enfrentando apagones y privaciones. Llegan desde todos los puntos cardinales para decir:
i Fidel es Fidel!
iTodos somos Fidel!
¡Fidel es Patria o Muerte!
iFidel por siempre!
¡Cuba vencerá!
¡Nicaragua siempre con Cuba!
¡Patria Libre o Morir!
Managua, Nicaragua Libre, 13 de Agosto de 2026
Movimiento Nicaragüense de Solidaridad Amor por Cuba
