Comunidad Eclesial de Base San Pablo Apóstol, rindió homenaje al Comandante Fidel en su centenario.

Fidel Castro: una memoria que nos compromete

Cristianismo, Revolución y opción por los pobres

El Comandante de la Revolución Cubana. Fidel Castro Ruz, cumple cien años de su natalicio. Un siglo después, su figura continúa presente en la historia y en la memoria de Cuba y de America Latina. Para quienes soñamos con una América Latina libre, soberana y justa, este centenario es también una ocasión para preguntamos qué significa Fidel para una fe cristiana comprometida con la vida y con los pobres.

En el Libro Fidel y la Religión, aparece un encuentro que durante mucho tiempo pareció imposible: cristianos y revolucionarios caminando juntos. Fidel no se presenta como creyente y reconoce que no llegó a tener una fe religiosa auténtica. Sin embargo, su formación en colegios católicos dejó huellas en su pensamiento y le permitió reconocer en el cristianismo una ética cercana a la búsqueda de justicia.

Ya en Jamaica, en 1977, Fidel había formulado una afirmación en tomo al tema: para él, Jesús había sido un gran revolucionario porque su mensaje estaba dirigido a los humildes y los pobres y enfrentaba los abusos, la injusticia y la humillación del ser humano.

Fidel Castro, en torno al texto del Evangelio sobre la multiplicación de los panes, planteó que: el socialismo quiere también multiplicar los panes, pero junto al alimento quiere multiplicar escuelas, maestros, hospitales, médicos, puestos de trabajo y centros de investigación. Para el cristiano, esta lectura deja una pregunta sencilla y profunda: ¿qué hacemos frente al hambre de nuestros hermanos y hermanas? La fe no puede quedarse solamente en el templo, la devoción o discurso; tiene que hacerse solidaridad, defensa de los pobres, dignidad humana y transformación de la realidad.

Nicaragua fue uno de los lugares donde este encuentro entre cristianismo y revolución adquirió una expresión particular. Carlos Fonseca, fundador del FSLN, como postura histórica, promovió la integración de los creyentes en la lucha de liberación sin exigirles renunciar a sus creencias religiosas, no pretendía hacer ateos a los cristianos sino en revolucionarios.

Es aquí donde se hace patente que el verdadero lugar del encuentro entre Cristianismo y Revolución es la práctica liberadora. Esa experiencia forma parte también de la memoria de las Comunidades Eclesiales de Base y de tantos cristianos que entendieron que seguir a Jesús exigía ponerse del lado de los pobres y participar en la transformación de la sociedad.

Fidel no fue cristiano y no necesitamos convertirlo retrospectivamente en lo que él mismo no afirmó ser. Pero su figura nos recuerda que la pobreza no puede contemplarse con indiferencia; que la soberanía de los pueblos importa; que la educación, salud, la alimentación, la dignidad y la igualdad son también cuestiones políticas. Y, paradójicamente, nos devuelve al Evangelio: ¿de qué sirve hablar del Reino de Dios si aceptamos un mundo donde unos pocos acumulan mientras otros carecen de lo necesario?, ¿De qué sirve celebrar Eucaristía si no somos capaces de compartir el pan de la vida cotidiana?

Cuba atraviesa hoy dificultades enormes. El imperio del norte sigue acechando y es necesario, a como lo ha dicho el presidente Diaz-Canel: salvar la Revolución Cubana de una de las amenazas más graves que haya enfrentado en 67años. Siendo Fidel la brújula más precisa para navegar la tormenta.

Fidel continúa siendo una figura incómoda porque nos obliga a decidir desde dónde querernos mirar la historia, desde arriba, desde quienes tienen el poder y la riqueza, o desde abajo, desde quienes esperan que también les sea devuelta la dignidad.

Ante Fidel asumimos el compromiso de continuar buscando una sociedad donde la dignidad de cada persona esté por encima del lucro y del poder de unos pocos. Desde nuestra fe y nuestra opción por los pobres, queremos seguir caminando, luchando y construyendo una sociedad donde haya pan, justicia y vida digna para todos.

Para quienes vivimos la fe desde la opción por los pobres, la memoria de Fidel Castro es una invitación a volver la mirada a los pobres, a leer el Evangelio desde ellos y a preguntarnos qué significa hoy ser cristianos en un mundo que todavía necesita liberar, sanar, compartir y multiplicar los panes.

Comunidad Eclesial de Base San Pablo Apóstol

“Entre Cristianismo y Revolución, no hay Contradicción”

¡100 años con Fidel! ¡Siempre con Cuba, siempre con la Revolución!

                                           Managua, 13 de agosto de 2026.

 

Categoría
Eventos
Solidaridad
RSS Minrex