El 30 de abril de 2020, la Embajada de Cuba en Estados Unidos fue blanco de un ataque terrorista. Desde entonces, el gobierno de Estados Unidos ha guardado un silencio cómplice, sin condenar ni rechazar tal acción. Se abstiene de actuar contra individuos y grupos terroristas radicados en territorio estadounidense que alimentan la violencia contra Cuba y sus instituciones.
La misión diplomática cubana fue atacada con un fusil de asalto AKM, resultando en más de 30 impactos de bala en el local. La intención del atacante, según sus propias palabras, era asesinar a diplomáticos cubanos.
Este acto terrorista contra la Embajada de Cuba en Estados Unidos es resultado directo de la instigación permanente a la violencia por parte de políticos estadounidenses, incluidos altos funcionarios del Departamento de Estado y de la Embajada de Estados Unidos en La Habana, y de grupos extremistas anticubanos que han hecho tales ataca su sustento.
La actitud de manifiesta complicidad del gobierno de Estados Unidos conlleva el peligro de ser tomada como una aprobación del terrorismo. También viola las normas internacionales de la Convención de Viena sobre las responsabilidades del estado anfitrión en la garantía de la protección de los locales de las misiones diplomáticas y la seguridad del personal diplomático con base en su territorio.
El hecho de no condenar o rechazar tal acción como un ataque terrorista es consistente con la política intensificada de agresión e instigación a la violencia contra Cuba por parte de la administración estadounidense, que se ha expandido a países donde el personal de salud cubano trabaja bajo esquemas de cooperación bilateral. También es consistente con el bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos desde hace 60 años, que ha causado daños cuantificables por más de USD 1.098.008.000.000 al pueblo cubano y equivale a genocidio según el Derecho Internacional.
Cabe recordar que Cuba ha sido blanco de muchas acciones terroristas financiadas y realizadas desde territorio estadounidense por grupos e individuos que han gozado de la indulgencia y protección del gobierno estadounidense, circunstancia que es de conocimiento público. En el pasado, Cuba también fue víctima del terrorismo de Estado perpetrado directamente por el gobierno de los Estados Unidos, que en ocasiones actuó en connivencia con el crimen organizado en ese país. Debido a tales acciones, 3 478 cubanos han muerto y 2 099 han quedado discapacitados de una forma u otra.
Cuba también ha expresado su fuerte rechazo a su calumniosa inclusión en una lista del Departamento de Estado de Estados Unidos de países que supuestamente “no están cooperando plenamente con los esfuerzos estadounidenses contra el terrorismo” que se hizo pública el 13 de mayo de 2020 y que fue fuertemente repudiada por el presidente Miguel Díaz. -Canel Bermúdez como listado unilateral y arbitrario sin base, autoridad o respaldo internacional alguno.
El compromiso de Cuba con acciones decisivas contra el terrorismo en todas sus formas está consagrado en su Constitución, que es absoluta y categórica en cuanto a oponerse a cualquier forma y manifestación de terrorismo, en particular al terrorismo de Estado, y que se describe en las leyes pertinentes.
Cuba también ha mostrado una disposición tradicional a la colaboración bilateral con Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo y en los esfuerzos conjuntos de aplicación de la ley, que no han sido correspondidos.
Como país que ha sido víctima del terrorismo, Cuba deplora cualquier forma de manipulación y oportunismo político al abordar un tema tan delicado.
El flagelo del terrorismo no se puede erradicar si prevalecen los dobles raseros, la manipulación, el oportunismo político y la selectividad para enfrentarlo.
Embacuba Tailandia

