Cuba, símbolo de la liberación y el socialismo, frente al peligro de la agresividad del imperialismo estadounidense
En unas circunstancias internacionales marcadas por una flagrante violación de los principios de las Naciones Unidas y de las normas que regulan las relaciones entre los Estados, crece la preocupación de los pueblos, especialmente de los países pequeños y menos desarrollados, en un contexto acompañado por el aumento de las intervenciones extranjeras y de las guerras regionales y locales.
No es algo normal que, recientemente, el presidente de una gran potencia como Estados Unidos declarara su intención de controlar el Canal de Panamá, Groenlandia, anexar Canadá y otros territorios; que apoye al enemigo sionista en la destrucción de Gaza y del sur del Líbano, entre otros lugares; y que anuncie su propósito de derrocar a Cuba, Estado soberano e independiente, y a su sistema político, una vez concluida su guerra contra Irán. Cabe recordar que son los pueblos quienes eligen el sistema que consideran adecuado para ellos. Este enfoque estadounidense, que confirma el carácter agresivo del imperialismo y el peligro que representa para el mundo, busca imponer la ley de la selva.
La hostilidad hacia la Revolución Cubana y su pueblo comenzó desde el triunfo de la Revolución en 1959. Desde entonces, Estados Unidos ha intentado por todos los medios derrocar una revolución que constituye un ejemplo para los pueblos de América Latina, para quienes Cuba representa el sueño y la aspiración de la liberación nacional y social.
Entre los métodos utilizados se encuentra la preparación y ejecución, por parte de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), de la fallida invasión de Playa Girón, en abril de 1961. Este acontecimiento aceleró la radicalización de la Revolución Cubana, impulsó la nacionalización de empresas y proyectos agrícolas estadounidenses y de otros sectores, que fueron distribuidos entre los campesinos, y consolidó la adopción del socialismo como vía de desarrollo.
La Revolución logró importantes conquistas sociales para el pueblo cubano, garantizando la salud pública, la educación y la vivienda para todos, eliminando la discriminación racial basada en el color de la piel y el origen étnico. Estos logros, junto con la recuperación de la dignidad nacional, fortalecieron la unidad de la inmensa mayoría del pueblo cubano, su adhesión a la Revolución y su apoyo a la dirección encabezada por el líder Fidel Castro.
Todo ello contribuyó a reforzar la resistencia del pueblo cubano frente al injusto bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Washington desde 1962 hasta la actualidad.
Este bloqueo no se limita a Cuba. El imperialismo estadounidense lo extiende a cualquier empresa, país, institución o incluso embarcación en cualquier parte del mundo que mantenga relaciones con Cuba, imponiendo sanciones que incluyen la prohibición de acceder a puertos estadounidenses.
Maurice Nohra
Presidente de la Asociación de Amistad Líbano-Cuba
