El bloqueo económico, comercial y financiero es el elemento central que define la política de Estados Unidos hacia Cuba desde hace más de 60 años. Los efectos de esta guerra no declarada sobre la economía, la sociedad, la vida cotidiana y los sueños de progreso de más de 11 millones de cubanos no han tenido un solo día de tregua', fue la declaración inicial del Informe de Cuba sobre la Resolución 77/7 de la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2023, titulada «Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba“”.
También es un hecho incontrovertible, que más del 80% de la población actual de nuestro hermano país nunca ha experimentado la vida sin este ilegal, criminal, brutal y genocida 'albatros' alrededor de sus cuellos. Su eliminación incondicional por el imperio, por lo tanto, sigue estando en el centro de los esfuerzos de Cuba y de la humanidad progresista.
La acción tardía del presidente saliente de EE.UU., Joeseph Biden, de retirar a Cuba de esta lista espuria de Estado Patrocinador del Terrorismo (una designación que resume con mayor precisión la conducta del imperio) debe por lo tanto ser vista como una traición a una promesa electoral que hizo en 2020 al pueblo estadounidense, con respecto a seguir los pasos del ex presidente Barak Obama en su esfuerzo de acercamiento hacia Cuba, con un abrazo completo de la táctica de «máxima presión» del presidente entrante Trump durante su primer mandato, contra nuestros valientes hermanos y hermanas que viven en las «Antillas Mayores».
Además, por mucho que acojamos con satisfacción la acción del presidente Biden como un paso importante, no debemos engañarnos ni por un minuto, al ver este movimiento como uno que vino de la proverbial «bondad de su corazón», sino uno que fue en gran parte debido a la resistencia heroica implacable e intransigente del pueblo cubano, respaldado por el apoyo de la comunidad progresista internacional que se unió contra y resistió todo el arsenal desestabilizador del imperio.
También es importante el hecho de que el presidente Biden, al igual que los anteriores ocupantes de la Casa Blanca, estaría muy preocupado por su legado y es justo suponer que cualquier elemento positivo que no sólo el pueblo estadounidense, sino también el resto del mundo tenía de él, ha sido gravemente socavado por su total complicidad con la guerra genocida, que está siendo perseguida por el régimen sionista del apartheid dirigido por el criminal de guerra internacional Benjamin Netanyahu, contra el heroico pueblo palestino.
El movimiento de solidaridad de Jamaica con Cuba continuará brindando nuestro apoyo incondicional junto a nuestras contrapartes del movimiento progresista internacional, a los herederos y herederas de Martí, Grajales, Fidel, Raúl, Diaz Canel y todos los héroes y heroínas anónimos que han señalado el camino, de que otro mundo sí es posible que supere al capitalismo del desastre.
Kingston, 16 de enero de 2025
