Declaración de la JCFA con motivo del 67º aniversario de la Revolución Cubana.

Al reflexionar sobre el 67º aniversario del triunfo de la revolución cubana, en vísperas de la llegada de la caravana a La Habana en aquel histórico día del 8 de enero de 1959, lo que más me cautivó fue el poderoso y liberador ejemplo que representaba para los pueblos oprimidos del mundo, especialmente los de nuestra región, desesperados por liberarse del yugo de la opresión que deshumaniza su existencia cotidiana.

La respuesta del imperio fue típica de un matón de patio de colegio, que fue derrotado por un estudiante modesto, Cuba, lo que desencadenó una vil campaña de aislamiento diplomático, de subterfugios que incluían intentos de asesinato, guerra biológica, contrarrevolución e invasión mercenaria, que formaban parte del «arsenal» lanzado contra la naciente revolución popular, con un soborno sin precedentes de la llamada Alianza para el Progreso, una extensión de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), que costó 20 000 millones de dólares en América Latina y el Caribe (ALC) para alejarlos del «corrosivo» ejemplo e influencia cubanos.

Una influencia disruptiva que amenazaba los cimientos mismos del status quo en el llamado «patio trasero» del imperio económico y militar más poderoso de la historia de la humanidad.

Es en este contexto en el que debe verse el bloqueo ilegal, financiero, comercial, económico y criminal de más de seis décadas, endurecido por la inclusión de nuestro país hermano en una lista espuria de Estados patrocinadores del terrorismo, y que la mayoría de los representantes de la humanidad en la Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU), integrada por 193 miembros, han condenado sistemáticamente durante 33 años consecutivos, pidiendo su levantamiento incondicional, con las voces contrarias del imperio estadounidense y su socio sustituto del apartheid, el genocida Israel.

Además, la falsa narrativa que ha sido difundida por el imperio y su camarilla de medios de comunicación, entre los que se incluyen Fox, CNN, NBC, BBC, UP y AP, por nombrar algunas, y que lamentablemente han sido repetidas por los medios de comunicación del llamado tercer mundo, incluida Jamaica, de que los desgarradores problemas del mundo, como la pobreza, el hambre, la delincuencia, el desempleo, el subdesarrollo, la degradación medioambiental y el cambio climático, las guerras, etc., no son consecuencia del sistema capitalista «de ley de la selva», sino que se dedican a buscar constantemente excusas convenientes para aceptar y justificar su existencia.

Por otro lado, nuestro país hermano ha demostrado con palabras y hechos lo que se puede lograr cuando se sitúa a las personas en el centro de su sistema de gobernanza, donde la salud, la educación y los resultados sociales rivalizan con los de los países escandinavos más avanzados y donde la esperanza de vida es similar a la de los países con las poblaciones más longevas.

Esto no es poca cosa, dada la crueldad de un bloqueo que niega a nuestro país hermano el derecho a adquirir artículos básicos necesarios para la vida cotidiana que no están disponibles en el mercado interno y castiga a otros países que se atreven a romper el bloqueo inhumano más largo conocido por el hombre si comercian con Cuba.

La patria es la humanidad, la emblemática declaración del apóstol de la revolución cubana, es uno de los pilares indispensables sobre los que se sustenta la revolución cubana, y la acción solidaria que se deriva de las palabras de Martí brilla como un faro en todo el mundo, especialmente para los necesitados.

Por último, ninguna reinvención de la desacreditada y anacrónica Doctrina Monroe por parte del actual inquilino de la Casa Blanca puede detener la marcha de la historia, en la que nuestro país hermano ofrece un ejemplo vivo de que es posible un mundo mejor, en el que la hermandad del hombre triunfa sobre el saqueo y el bandolerismo.

Viva la revolución cubana.

Viva el ejemplo de Fidel.

Venceremos.

Asociación de Amistad Jamaica-Cuba

 

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