El Partido Socialista Obrero de Croacia (SRP) expresa una vez más su más profunda solidaridad con el pueblo cubano, su Gobierno Revolucionario y el Partido Comunista de Cuba, y condena con la mayor firmeza la guerra económica continua, brutal y genocida que los Estados Unidos de América llevan más de seis décadas librando contra la gloriosa y orgullosa República de Cuba. Hoy, bajo la segunda administración de Trump, esa guerra se ha intensificado hasta alcanzar el nivel de un genocidio económico abierto, con la intención de llevar a todo un pueblo al hambre, la miseria y el colapso por haber elegido el camino de la revolución socialista y la soberanía.
El SRP no puede permanecer en silencio ante este horror, porque lo que el imperialismo le está haciendo hoy a Cuba, nos lo hizo a nosotros también. La destrucción de nuestro país, las guerras sangrientas, la colonización económica por parte de la Unión Europea y la OTAN, y la conversión de nuestra patria en mano de obra barata y colonia turística: todo ello son episodios de la misma estrategia imperialista que hoy asfixia a Cuba.
Ya el 6 de abril de 1960, el subsecretario adjunto de Estado de EE. UU., Lester Mallory, formuló el objetivo de la política estadounidense hacia Cuba con cruda franqueza:
«…es necesario emplear todos los medios posibles para debilitar la vida económica de Cuba. Hay que restringir el dinero y los suministros a Cuba, reducir los salarios monetarios y reales, provocar el hambre, la desesperación y el derrocamiento del Gobierno».
Este documento, conocido hoy como el «memorándum de Mallory», no es una simple curiosidad histórica, sino un plan operativo activo al que Washington se ha ceñido hasta el día de hoy, y lo que estamos presenciando desde principios de 2026 constituye su aplicación más brutal.
El 30 de enero de 2026, el Gobierno de Trump impuso un bloqueo energético de facto, amenazando con aranceles a cualquier país que vendiera o suministrara petróleo a Cuba. El resultado es el colapso del sistema energético de la isla, con cortes de electricidad de varias horas —a veces incluso de un día entero— que impiden el funcionamiento de hospitales, colegios, redes de abastecimiento de agua y hogares, así como la paralización total de la vida cotidiana. El salario medio mensual o la pensión en Cuba asciende a 2 400 pesos, aproximadamente 4 dólares, mientras que el litro de gasolina cuesta más de 6 000 pesos. El litro de aceite para cocinar cuesta 1 500 pesos y el kilo de arroz, 700. De los 40 petroleros necesarios para mantener el sistema energético de Cuba, desde principios de 2026 solo ha llegado uno a la isla. El Gobierno cubano ha suspendido todas las líneas aéreas, ya que no puede garantizar el suministro de queroseno para los vuelos. La última fuente de financiación —el turismo— también ha sufrido un colapso total. Tanto el transporte público como el de mercancías se han interrumpido casi por completo. La población está, literalmente y matemáticamente, condenada al hambre.
El 19 de mayo de 2026, EE. UU. impusieron nuevas sanciones contra 11 funcionarios cubanos y tres instituciones gubernamentales, entre ellas el Ministerio del Interior y la Policía Nacional. El 1 de mayo de 2026 se firmó un decreto ejecutivo sobre sanciones secundarias por el que se castiga a cualquier empresa extranjera que mantenga relaciones comerciales con Cuba en los sectores energético, minero, financiero y de seguridad. Con ello no solo se destruye la economía, sino que se cortan deliberadamente las arterias que mantienen con vida a doce millones de personas.
Las declaraciones de algunos observadores de que Cuba es hoy «una Gaza sin bombas» no son una exageración retórica. Es una realidad objetiva. La tasa de mortalidad infantil ha aumentado un 148 %. Los más afectados son los niños y los ancianos. No hay medicamentos. No hay alimentos. No hay electricidad. El pueblo está deshidratado, desnutrido y al límite de la supervivencia, mientras que, al mismo tiempo, el sector privado (que Washington promueve como alternativa al poder socialista) importa generadores y artículos de lujo para los ricos. Es la clásica táctica imperialista: destruir al Estado para luego ofrecer la «salvación» a través del capital privado.
La destitución del presidente legítimo de Venezuela, Nicolás Maduro, en enero de 2026, los ataques militares, el asedio económico… todo ello forma parte de la misma cadena. La Administración de Trump no ha ocultado sus intenciones: «Cuba es la siguiente», declaró Trump en varias ocasiones, amenazando con una acción militar y desplegando portaaviones en aguas caribeñas. El objetivo no es solo derrocar al gobierno socialista; el objetivo es eliminar definitivamente cualquier ejemplo de resistencia exitosa al imperialismo para enviar al mundo el mensaje de que no hay alternativa al orden neoliberal.
Pero esta guerra no es solo contra Cuba y Venezuela. Es una guerra contra todos nosotros. Es una guerra contra cualquier país que se niegue a doblegarse ante Washington y sus amos corporativos. Nosotros lo sabemos mejor que muchos.
Hoy en día, Croacia no es un Estado soberano: es una colonia de la Unión Europea y una base de la OTAN. Nuestra juventud emigra con la esperanza de encontrar trabajo en las fábricas de Occidente. Nuestra industria y nuestra agricultura están destruidas. Nuestros monumentos antifascistas se derriban, mientras que los símbolos ustasas se legalizan. Este es el destino que el imperialismo reserva a todo pueblo que confíe en las falsas promesas de la «integración europea» y la «democracia occidental». Ese es el destino que hoy intentan imponer también a Cuba.
Desde esta parte subyugada de Europa, le decimos al pueblo cubano: ¡No estáis solos!
Vuestra lucha es nuestra lucha. Vuestra resistencia es nuestra resistencia. Cada gota de sudor y sangre que derramáis bajo el yugo de las sanciones y el bloqueo forma parte de la lucha global de la clase obrera contra el imperialismo. Lo que está ocurriendo en Cuba no es solo un ataque contra un pequeño país insular, sino un laboratorio para la destrucción de toda alternativa soberana y socialista en el siglo XXI. Si el imperialismo logra derrumbar a Cuba, atacará con aún más saña al resto del mundo que no se le someta.
Por ello, el SRP plantea las siguientes exigencias urgentes:
El levantamiento inmediato e incondicional de todas las formas de sanciones, embargos y bloqueos energéticos contra la República de Cuba. Esta guerra económica constituye un castigo colectivo y un genocidio, y debe cesar de inmediato.
La retirada de la falsa acusación contra Raúl Castro Ruz y el cese de la criminalización de los dirigentes cubanos.
El cese de todas las amenazas de agresión militar y el respeto a la soberanía y la integridad territorial de la República de Cuba.
Cese de la injerencia en los asuntos internos de Cuba y respeto al derecho del pueblo cubano a la autodeterminación y al socialismo.
La exclusión de Cuba de la falsa lista de «países patrocinadores del terrorismo», una lista que es un arma cínica de la política imperialista y que no sirve más que para justificar el bloqueo.
Exigimos el cese inmediato de la persecución contra los activistas solidarios con Cuba llevada a cabo por el FBI y el Departamento de Seguridad Nacional de EE. UU., para que dejen de acosar, detener e interrogar a quienes llevan ayuda humanitaria a Cuba o defienden públicamente la revolución cubana.
El destino de Cuba debe servir de advertencia permanente. La burguesía compradora que hoy gobierna nuestro país es la misma clase traidora que se enriqueció a costa del sufrimiento del pueblo y vendió nuestra patria al capital extranjero. Esa economía parasitaria y rentista —turismo para los ricos, mano de obra barata para las corporaciones occidentales, fábricas vacías y casinos llenos— es el resultado directo de la «terapia de choque» que nos impusieron el FMI y el Banco Mundial bajo la batuta de Washington.
Contra el imperialismo y el fascismo no hay negociación, solo hay lucha. Hoy debemos construir una nueva internacional de la solidaridad. No debemos permitir que el genocidio contra Cuba se produzca en silencio, del mismo modo que no debemos permitir que se olvide el genocidio contra Palestina ni la represión continua contra Venezuela, Siria, Irán, la República Popular Democrática de Corea y todos aquellos que se atreven a decir «no» al imperio.
Hacemos un llamamiento a todas las organizaciones progresistas, antifascistas, anticolonialistas, antiimperialistas y obreras de Croacia y Europa para que alcen su voz contra esta atrocidad. Organicemos mítines, manifestaciones, campañas de envío de cartas y recogida de ayuda humanitaria.
Exigimos al Gobierno de la República de Croacia que condene públicamente el bloqueo estadounidense, que se distancie de la política imperialista de la UE y la OTAN y que establezca auténticas relaciones diplomáticas y económicas con Cuba, basadas en el respeto a la soberanía y al derecho internacional.
¡Compañeras y compañeros cubanos!
Vuestro sufrimiento es nuestro sufrimiento. Vuestra lucha es nuestra lucha. Como dijo Fidel Castro: «¡Patria o muerte! ¡Venceremos!». Y como hemos aprendido a base de sangre y lágrimas: «¡Muerte al fascismo! ¡Libertad para el pueblo!».
¡Viva la revolución cubana!
¡Viva la solidaridad internacional!
¡Viva el socialismo!
Partido Socialista Obrero de Croacia (SRP)
Zagreb, 22 de junio de 2026.
