Compañeras, compañeros;
Amigas y amigos:
Estamos aquí reunidos para rendir homenaje al Líder Histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, en el segundo aniversario de su desaparición física en su viaje a la inmortalidad.
No es este un homenaje luctuoso ni melancólico. Venimos a rendir homenaje al Fidel que conocimos y que acompañamos en su larga e incansable lucha. Al Fidel de los oprimidos y los pobres de este mundo. Al auténtico revolucionario e intelectual comprometido con su época. Al Fidel que tiene un lugar en la historia como paradigma de resistencia y dignidad, quien con su ejemplo y acción, alimentó las ansias de libertad y justicia de millones y millones de hombres y mujeres en todo el mundo.
La América Latina y el Caribe, y el mundo del siglo XX, no se pueden comprender sin Fidel ni la Revolución Cubana, porque Fidel y la Revolución Cubana contribuyeron a cambiar el mundo. Siguiendo los pasos de Bolívar y Martí, junto al Che y los jóvenes rebeldes, arropó tras sí a todo un pueblo sediento de libertad que derrotó a la sanguinaria dictadura batistiana y forjó la más profunda y radical Revolución de nuestros tiempos, símbolo también de las luchas anticolonialistas y por la liberación nacional, por la verdadera emancipación de los pueblos.
En un mundo egoísta y profundamente desigual nos legó un país, Cuba, con cero desnutrición y una bajísima tasa de mortalidad infantil, con una escolarización del ciento por ciento, y una altísima esperanza de vida, sin niños de la calle, y elevados estándares de salud y educación, donde la mujer dejó de ser objeto para convertirse en sujeto de la historia.
Los resultados de la sociedad cubana son apreciados y reconocidos en el mundo entero. No somos una sociedad perfecta ni presumimos de serlo. Es la que pudimos construir bajo su liderazgo y sin un minuto de descanso frente a las agresiones, y pérfidas campañas, y un largo y cruel bloqueo que resulta en la más grave y flagrante violación de los derechos humanos del pueblo cubano al que intenta rendir y doblegar.
La vida de Fidel nos posicionó en definiciones y caminos. Su muerte fue también el cortafuegos ante el cual nadie pudo pasar inadvertido. Como todo quien construye enfrentó también a quienes destruyen. Fidel nunca se propuso ser imprescindible, porque no habría sido revolucionario. Hizo lo que tenía que hacer, “Con esa necedad de lo que hoy resulta necio, la necedad de asumir al enemigo, la necedad de vivir sin tener precio”.
Al recordarlo hoy me resulta ineludible recordar las palabras de su hermano y fiel compañero de luchas, el Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba y General de Ejército, Raúl Castro Ruz, cuando dijo y cito: “La permanente enseñanza de Fidel es que Sí se puede, que el hombre es capaz de sobreponerse a las más duras condiciones si no desfallece su voluntad de vencer…”.
Y es que, en efecto, Fidel nos enseñó que Sí se pueden hacer realidad los sueños y utopías, por imposibles que estos parezcan.
Que lo más preciado es la libertad y la dignidad.
Que se puede construir el socialismo en las narices de la potencia imperialista más poderosa de este mundo.
Que se puede curar al enfermo y enseñar al analfabeto. Que se puede brindar salud y educación para todos.
Que la solidaridad es compartir lo poco que se tiene y no lo que nos sobra, porque “Patria es Humanidad”
Que el apartheid podía ser derrotado, que Namibia podía ser libre y Angola preservar su independencia.
Que la causa Palestina y del mundo árabe es justa porque la ocupación es inaceptable cuando se humilla a un pueblo y se le niega su legítimo derecho a la libre determinación.
Que otro mundo mejor es posible. Que la lucha por la paz y la preservación del planeta tierra es una urgencia para que sobreviva la especie humana.
Que la única guerra que debemos emprender es aquella contra el hambre, el analfabetismo, la insalubridad, y las discriminaciones hasta conquistar toda la justicia posible.
Guiados entonces por su ejemplo imperecedero y sus enseñanzas seremos fieles a su convicción de que el pueblo cubano, trabajando con fervor y dignidad, Vencerá!!!
Hasta Siempre Comandante!
Viva Fidel!
Viva la Revolución Cubana!
(Embacuba Austria)

