Señor Presidente:
Una vez más nos convoca el compromiso solidario y el apoyo inequívoco a la justa causa del pueblo palestino, cuya lucha incansable y larga resistencia son memorables.
Hoy no venimos a conmemorar ni rendir homenajes. El “Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino” es solo un momento de recordación y a su vez de continua solidaridad y reclamo, que deberíamos tener presente los 364 días restantes de cada año, hasta que cese la cruel y prolongada injusticia que sufre el pueblo palestino.
En la historia de las Naciones Unidas, se acumulan por centenares los informes y resoluciones que han condenado, en diversas instancias, las sistemáticas violaciones del Derecho Internacional y de los derechos humanos cometidas contra el pueblo palestino y de los territorios árabes ocupados, las que siguen sin ser acatadas por Israel, la potencia ocupante.
En la base de este largo conflicto, desde la partición de Palestina, está la ocupación militar y la política colonial de expansión de los asentamientos ilegales, que humillan al pueblo palestino, y desconoce su legítimo derecho a la libre determinación y al establecimiento de un Estado libre y soberano.
Señor Presidente:
La situación en el Oriente Medio sigue siendo particularmente compleja y volátil.
Israel viola de manera continua, deliberada, y sistemática las normas del Derecho Internacional Humanitario, en particular del IV Convenio de Ginebra, al tiempo que continua con sus inaceptables políticas de expansión ilegal de los asentamientos, la demolición o incautación de propiedades y tierras palestinas, la construcción del muro de separación, y la expansión de controles y barreras, que buscan establecer un sistema de segregación del territorio que priva a la población palestina de sus derechos humanos más esenciales.
El bloqueo impuesto a la Franja de Gaza es un castigo colectivo cuyas consecuencias sufre de modo irremediable la población árabe y palestina, que se sumerge en una grave crisis humanitaria. La rebeldía y protestas que esta inaceptable situación concita son violentamente reprimidas escalando el conflicto que la potencia ocupante intenta apagar con el ruido de las armas y los gases lacrimógenos.
En este contexto, Cuba reitera su profunda preocupación y rechazo por la decisión unilateral del Gobierno de los Estados Unidos de reconocer a Jerusalén como capital de Israel, que constituye una grave y flagrante violación de la Carta de las Naciones Unidas y del Derecho Internacional, al tiempo que busca modificar el estatuto histórico de Jerusalén e impedir cualquier esfuerzo encaminado a reanudar las conversaciones de paz entre israelíes y palestinos.
Señor Presidente:
En nombre de Cuba, expresamos al gobierno y al pueblo palestino nuestra permanente solidaridad y reiteramos la invariable posición de apoyo a una solución amplia, justa y duradera para el conflicto palestino-israelí, sobre la base de dos Estados, que permita a los palestinos el derecho a la libre determinación y a disponer de un Estado independiente y soberano, con su capital en Jerusalén Oriental y en las fronteras previas a 1967.
Los pueblos resisten y luchan. No pierden las esperanzas ni las ilusiones para construir un mundo mejor. El pueblo árabe y palestino contará siempre en su lucha con la irrenunciable solidaridad del pueblo cubano.
Muchas Gracias
(Embacuba Austria)

