Ciudad de México, 22 de julio de 2026.- El Embajador de Cuba en México, Eugenio Martínez Enríquez, y la Embajadora Johana Tablada, segunda jefa de la Misión, ofrecieron una entrevista al periodista Jenaro Villamil en el programa "Versiones Públicas" de Canal Catorce, en la que analizaron el documento promovido por el Departamento de Estado de Estados Unidos, encabezado por Marco Rubio, que presenta a Cuba como supuesto referente del denominado "terrorismo de extrema izquierda".
Un documento sin pruebas y con fines políticos:
Ambos diplomáticos coincidieron en señalar que el informe no se limita a una acusación contra Cuba, sino que constituye la construcción de un nuevo discurso político destinado a justificar el endurecimiento de las medidas contra la Isla y facilitar la persecución de organizaciones, movimientos sociales y sectores progresistas.
El Embajador Martínez calificó el documento como una reinterpretación profundamente manipulada de la historia política del siglo XX, que intenta responsabilizar a Cuba de luchas sociales que tuvieron causas propias, como el movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos, las luchas contra las dictaduras latinoamericanas y los movimientos de liberación nacional en África, Asia y América Latina.
Los diplomáticos insistieron en que el informe no presenta pruebas concretas de que Cuba organice, financie o dirija acciones terroristas, y que se atribuyen a la Isla capacidades que no posee, presentando a una nación de poco más de nueve millones de habitantes como una amenaza para una potencia de más de 300 millones.
"Justificar la crueldad" contra la población cubana:
La Embajadora Tablada sostuvo que el documento busca proporcionar una justificación política a las medidas de asfixia económica, comercial, financiera y energética impuestas contra Cuba, destinadas a deteriorar deliberadamente las condiciones de vida de la población para provocar escasez de combustible, apagones prolongados, problemas en el suministro de agua, pérdida de alimentos y limitaciones en los servicios de salud.
Consecuencias humanitarias denunciadas:
Tablada expuso las graves consecuencias de las sanciones sobre la salud pública cubana. Señaló que la tasa de mortalidad infantil, que era de 4,4 por cada mil nacidos vivos, se habría duplicado, y que más de 1.800 niños fallecieron en el contexto del agravamiento de las restricciones. También indicó que la supervivencia al cáncer infantil habría descendido del 85 al 65 por ciento.
Criminalización de la protesta y uso electoral:
Los diplomáticos advirtieron que la categoría de "terrorismo de extrema izquierda" podría utilizarse para perseguir movimientos estudiantiles, criminalizar las protestas contra la guerra en Gaza y sancionar a personas críticas con la política exterior estadounidense.
Asimismo, interpretaron el documento como una herramienta de política interna con vistas al proceso electoral en Estados Unidos, donde Cuba sería utilizada como un enemigo externo para movilizar a los sectores más conservadores.
El doble rasero frente al terrorismo:
Los entrevistados recordaron que Cuba ha sido históricamente víctima de acciones violentas organizadas desde territorio estadounidense, como el atentado contra un avión civil de Cubana de Aviación en 1976, las actividades de Luis Posada Carriles y Orlando Bosch, y los planes para asesinar a Fidel Castro. El Embajador Martínez afirmó que más de 3.200 cubanos han muerto como resultado de actos terroristas dirigidos contra la Isla.
Posición cubana y defensa del multilateralismo:
A pesar de la confrontación, los diplomáticos afirmaron que Cuba mantiene su disposición a construir una relación civilizada con Estados Unidos, basada en el diálogo, la cooperación y el respeto a la soberanía. Destacaron que Cuba continúa recurriendo a Naciones Unidas para denunciar el bloqueo, y mencionaron una votación reciente en la Asamblea General en la que 136 países apoyaron un debate sobre la necesidad de poner fin a esa política.
Reflexión final
Para los embajadores, el documento busca legitimar la asfixia económica, preparar nuevas medidas coercitivas y esconder las verdaderas causas de las protestas sociales: la desigualdad, la exclusión, las guerras, el racismo y la concentración de la riqueza. En palabras de la entrevista, no se trataría de combatir el terrorismo, sino de justificar la crueldad y presentar cualquier alternativa política como una amenaza.
(EmbaCuMex)
