Excelente artículo de nuestro amigo y periodista veterano Earl Bousquet sobre la relación entre Cuba y CARICOM en la actualidad

Santa Lucía y otros Estados miembros de la Comunidad del Caribe (CARICOM) han hecho caso omiso de las críticas prematuras e infundadas de los habituales comentaristas públicos que aprovechan cualquier oportunidad para criticar al organismo regional.

Si bien es comprensible que se alegraran por el alto nivel de solidaridad simbólica demostrado por las delegaciones de brigadas de solidaridad internacional que llegaron a La Habana el fin de semana pasado con ayuda humanitaria, algunos de ellos, evidentemente, se dejaron llevar por el entusiasmo y la falta de criterio.

Varios escribieron en línea y a medios de comunicación caribeños, que con gusto difundieron la crítica injusta: que los pequeños (pero sumamente significativos) paquetes de solidaridad que llegaron por mar y aire habían llegado a Cuba antes que la ayuda prometida a Cuba por los líderes de CARICOM en su histórica Reunión de Jefes de Gobierno del 50º Aniversario en San Cristóbal y Nieves (del 24 al 27 de febrero).

Es cierto que el presidente de CARICOM y primer ministro anfitrión, el Dr. Terrance Drew, declaró —en la inauguración de la cumbre— que había vivido y estudiado medicina en Cuba durante siete años y que no aceptaría sermones de nadie sobre la verdadera naturaleza de la crisis humanitaria que enfrentan los cubanos, según lo que le contaban amigos con quienes hablaba a diario.

Es cierto que el Dr. Drew anunció en la conferencia de prensa al final de la cumbre que CARICOM enviaría ayuda humanitaria, pero nunca dio un cronograma, ni dijo que la ayuda de CARICOM sería similar a las flotillas de veleros del Caribe y Latinoamérica del fin de semana pasado, o a los vuelos chárter desde Europa y Norteamérica.

Resulta que todas las críticas injustas a los líderes de CARICOM fueron precipitadas e injustas, ya que la entidad regional ha revelado que, desde la Cumbre, ha estado trabajando con México para cumplir su promesa de ayuda.

¿Por qué México? Porque, si bien no puede enviar petróleo a Cuba debido al bloqueo naval estadounidense, ha podido enviar buques de la armada para entregar alimentos y otra ayuda humanitaria.

Este episodio innecesario, aunque lamentable, pone de manifiesto una vez más que entre los bienintencionados simpatizantes caribeños de Cuba aún hay demasiados que no comprenden o se niegan a comprender la complejidad de los problemas que enfrentan los Jefes de Gobierno y las administraciones nacionales al tomar decisiones de enorme trascendencia política, con implicaciones para las naciones, los pueblos y la supervivencia.

También revela que muchos siguen sin comprender que CARICOM no es una federación de estados afines, sino, como todas las demás agrupaciones gubernamentales regionales e internacionales, un conjunto de líderes y gobiernos de naciones soberanas que (casi) siempre antepondrán la nación a la región.

La mera supervivencia de CARICOM durante los últimos 50 años es tan significativa como el hecho de que las Naciones Unidas (ONU) hayan sobrevivido 80 años.

Así como la ONU se ha visto sobrecargada por el poder de veto de los miembros permanentes de su Consejo de Seguridad, CARICOM también soporta la pesada carga que supone el actual Primer Ministro de Trinidad y Tobago como Presidente de su Subcomité de Energía y Seguridad.

Si bien algunos gobiernos se han visto obligados a ceder ante las exigencias estadounidenses de revisar sus lazos de cooperación médica y sanitaria con Cuba, también es necesario señalar que no todos han accedido a poner fin a los acuerdos con Cuba ni a repatriar a los médicos y enfermeros a La Habana.

Los gobiernos de CARICOM expresaron inicialmente su reticencia a someterse a las demandas diplomáticas y políticas de Washington, pero se tomaron medidas adicionales para vincular las restricciones de visado e inmigración a esta tensa situación.

Las relaciones entre Cuba y CARICOM a nivel gubernamental atraviesan un momento delicado.

Sin embargo, como lo demuestran las manifestaciones de solidaridad con Cuba que se han llevado a cabo en Santa Lucía y en todas las demás naciones de CARICOM desde que Estados Unidos impuso el severo bloqueo naval, los ciudadanos caribeños —incluidos los críticos habituales— expresan hoy un firme aprecio y apoyo hacia Cuba.

Así como todo ciudadano caribeño conoce a alguien que ha emigrado a Estados Unidos y al Reino Unido, también conoce a algún profesional de la salud (especialmente médicos y enfermeros) graduados en Cuba.

Y todos, en todas partes, conocen a alguien que se ha beneficiado de los servicios médicos y de salud proporcionados por miles de profesionales cubanos en los 14 Estados miembros de CARICOM, así como en los territorios caribeños no independientes (como durante las pandemias del SIDA y la COVID-19).

CARICOM y Cuba seguirán siendo amigos y vecinos para siempre, e independientemente de la historia y la política —e incluso de sus inevitables diferencias en la forma de responder a los desafíos actuales—, ambas partes deberán ver estas relaciones más como desafortunados reflejos regionales de las realidades geopolíticas globales actuales, en lugar de malinterpretarlas como actos deliberados de traición o ingratitud.

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