Por: Matías Bosch
19 de mayo. Se cumplen 55 años de que el Héroe Nacional dominicano, Crnel. Rafael Tomás Fernández Domínguez, fuese al combate y muriera asesinado por balas del invasor yanqui en plena Revolución y Guerra Patria de 1965. Resuena su frase: "Aquí estoy, respondiendo con la frente en alto, el honor multiplicado y la vergüenza como estandarte. Que me juzguen la Historia y la República”.
Junto a él cayeron Juan Miguel Román, Euclides Morillo, Ilio Capocci, Ramón Tavárez, José Jiménez, Carlos Gómez, y dos combatientes haitianos, uno de ellos llamado Jean Sateur. Su misión era recuperar el Palacio Nacional, bajo el nombre de "Operación Lazo".
Tuvo una relación directa con el presidente Juan Bosch, quien lo conoció luego de su llegada desde el exilio, y recordando aquel momento dijo: “Me impresionó su integridad, su firmeza, que se veía a simple vista como si aquel joven militar llevara por dentro un manantial de luz”, y agregó: "ese oficial era el dominicano que más me había impresionado después de mi vuelta al país”.
Bosch y Fernández Domínguez conspiraron sin cesar, gestando paso a paso la Revolución de 1965 y dijo el expresidente que "el joven teniente coronel fue fundamentalmente eso: el creador del Movimiento Militar Constitucionalista que iniciaría la Revolución de Abril”
Bosch dijo de la muerte de Fernández Domínguez: "Quien había caído, más que un hombre era una estrella; mas no lloré, porque en horas de adversidad los hombres que tiene responsabilidades no pueden llorar”. Luego habló con Arlette, la valerosa compañera de Rafael Tomás: "Le trasmití esa noticia con dolor, pero sin pena, no me sentía apenado porque sabía que para Rafael Tomas la carrera militar no era ningún privilegio sino una oportunidad que le brindaba el destino y que el aprovecharía para servirle a la Patria”.
Como José Martí, Apóstol de Cuba, Rafael Tomás cayó un 19 de mayo, exactamente 70 años después. Cuando Martí cayó en Dos Ríos en 1895, había llegado desde República Dominicana junto a Máximo Gómez, para alcanzar la Independencia definitiva de Cuba, contribuir a la de Puerto Rico y con ello aportar "al equilibrio del mundo".
"Yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre” dijo Martí en su célebre discurso "Con todos y por el bien de todos", en el Liceo Cubano de Tampa, finalizando noviembre de 1891. Aquel discurso se inició diciendo el Maestro: “Para Cuba que sufre, la primera palabra. De altar se ha de tomar a Cuba, para ofrendarle nuestra vida, y no de pedestal para levantarnos sobre ella”.
Por el culto a la dignidad suprema del ser humano y de su pueblo como ley primera, encarnada en la Constitución de 1963, murió, como Martí, Fernández Domínguez junto a combatientes internacionalistas. Por su nación sufrida, ofrendó todo, ante el golpismo y la agresión colonialista, sin jamás pretenderla pedestal. Una de esas veces en que el auténtico patriotismo alcanza su expresión más alta, ante quienes lo enturbian en ideologías fascistas y de odios.
Auténtico continuador de Máximo Gómez, junto a Caamaño y otros valerosos hombres y mujeres de 1965, Fernández Domínguez fue tal vez el primero de la lista en que se inscriben Velasco Alvarado, Schneider, Prats, Torrijos, Seregni, Chávez: figuras militares que defendieron la democracia, la voluntad popular y la soberanía, no a oligarquías, a golpistas ni a amos imperiales. Coronel Rafael Tomás: iTe agradecen la Historia, la República y América!
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