El autor: Massimiliano Smeriglio es parlamentario europeo (Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas S&D)
Solo una semana después se logró controlar un incendio provocado por un rayo que cayó sobre una reserva de crudo el 5 de agosto, amenazando gravemente la ciudad de Matanzas en Cuba.
El fuego , desde el primer momento, mostró enormes proporciones. Aunque las autoridades provinciales llegaron rápidamente al lugar del accidente, los bomberos estuvieron ocupados varios días antes de poder apagar las llamas.
El objetivo fundamental de las primeras horas fue mantener fresco el tanque y evitar fugas de combustible, comprometiendo en esta labor a las fuerzas de Matanzas, Mayabeque, Artemisa y La Habana. Sin embargo, las explosiones se sucedieron.
Un saldo inicial resultó en 125 heridos, 17 bomberos desaparecidos y 24 aún hospitalizados, de los cuales 5 en estado muy grave y crítico. Unas 5.000 personas fueron evacuadas de la zona.
Hace días que la furia del fuego no ha amainado. Nuevas explosiones se sucedieron y nuevos destellos se alzaron en el cielo en la zona industrial de Matanzas. Las columnas de humo eran visibles a más de 100 km del epicentro del incendio.
Esta situación provocó la interrupción de la producción de la planta de la termoeléctrica Antonio Guiteras en Matanzas, generando además repercusiones en todo el sistema energético de la isla.
La solidaridad internacional no se hizo esperar y la República cubana agradeció de inmediato el apoyo de México, Venezuela, Rusia, Nicaragua, Argentina y Chile.
En estas horas Johana Tablada, del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, dijo que Estados Unidos ha tomado la decisión de brindar asesoría técnica. Una buena noticia. Existe un acuerdo bilateral firmado durante la administración Obama para coordinar operaciones y combatir los derrames de petróleo en el mar, pero esto no se aplica a los desastres en tierra. La Habana sostuvo actualmente conversaciones con expertos estadounidenses, a quienes agradeció públicamente.
Desde las primeras horas del desastre, he tratado de seguir el progreso de la catástrofe expresando mi solidaridad con el pueblo cubano y manteniendo estrechos contactos con las embajadas en Bruselas y Roma.
Europa debe desempeñar urgentemente su papel en el vínculo de solidaridad que une a nuestros pueblos. Por eso pedí formalmente al Alto Representante para la política exterior de la UE, Josep Borrell, un compromiso concreto.
Creo firmemente que es nuestro deber y responsabilidad como Unión Europea hacer todo lo posible para garantizar el máximo apoyo. No olvidemos que la isla sigue en dificultades por el bloqueo económico, la crisis de la pandemia y el consiguiente colapso de la industria turística. Finalmente, no debemos olvidar nunca el apoyo de las brigadas médicas cubanas que estuvieron en primera fila en Europa y en nuestro país apenas unos meses durante el pico de contagios y miedo del coronavirus.
La diplomacia puede viajar sobre las piernas de la solidaridad entre los pueblos. Este enfoque concierne a las instituciones y también nos afecta a cada uno de nosotros. Por eso es importante donar para ayudar a restaurar la normalidad y reconstruir.
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Quienes deseen brindar su apoyo solidario para resarcir los daños del incendio en la zona industrial de Matanzas, les indicamos a continuación los datos de la cuenta bancaria para donaciones
Cuenta: 03000000005336242
Título: DONACIONES DE EMERGENCIA
Código SWIFT: BFICCUHHXXX
Dirección del banco: 5ta Avenida n. 9009, Playa, La Habana, Cuba
Titular de la cuenta: Ministerio de Comercio Exterior e Inversiones Extranjeras.
Domicilio social: Infanta n. 16, Vedado, Plaza de la Revolución, La Habana, Cuba.
