"El sistema político cubano no se negocia con el gobierno de Estados Unidos ni con ningún gobierno"
Intercambio del vicecanciller Carlos Fernández de Cossío, con prensa nacional y extranjera acreditada en Cuba y en tránsito
El esfuerzo por entender la realidad cubana inevitablemente debe llevar a cualquier observador, cualquier analista, a tomar en cuenta el impacto significativo que tiene la agresividad de Estados Unidos contra Cuba.
En primer lugar, por la gran potencia que tiene ese país, vecino de Cuba, y porque además es un impacto acumulado de casi 70 años de agresividad contra nuestro país. Que afecta la vida de los cubanos, con sentido destructivo en muchos sectores y en muchas áreas de lo que es la vida cotidiana de cada cubano.
Los periodistas que están acreditados aquí en el país pueden entenderlo, lo experimentan directamente.
La agresividad parte de la incapacidad que existe en un sector poderoso e influyente de la élite política de Estados Unidos de reconocer el derecho que tiene Cuba a la plena independencia y a la libre determinación. La historia ha demostrado que ese reconocimiento o la aceptación de esa noción le ha resultado difícil o inalcanzable para un sector influyente de la élite política de Estados Unidos.
Eso explica en buena medida la política tan despiadadamente agresiva que existe hoy contra el pueblo cubano.
Uso la palabra despiadada porque normalmente en una guerra, en un conflicto militar, se mide la característica del conflicto por la cantidad de bajas que se provocan en la población, en seres humanos, por vía de la acción militar, de las armas. Pero cuando una política de un país, una agresión de un país que no sea de carácter militar, provoca daños físicos, provoca daños en la vida cotidiana de la persona para alimentarse, para educarse, para entretenerse, para atender a un familiar, para recibir tratamiento médico; las bajas se pueden medir también y el daño se puede medir también, con calificativos como despiadado.
El gobierno de Estados Unidos ha aplicado durante décadas un bloqueo económico de esas características. Pero desde fines del mes de enero, el 29 de enero específicamente, ha declarado un boicot energético efectivo. No es virtual, es efectivo. Implica que Cuba, como dijo el Presidente, no recibe desde hace meses ninguna embarcación, ningún suministro de combustible del exterior. Un país que se conoce que requiere recibir combustible.
En términos prácticos y términos políticos no implica que ningún país tenga prohibido exportar a Cuba. Es legal y es legítimo exportar combustible a Cuba. Cuba tiene derecho a importar combustible y todos los países del mundo, excepto uno, tienen derecho a exportarlo a Cuba.
El único que no tiene ese derecho es Estados Unidos porque su propio gobierno se lo prohíbe.
El resto de los países lo que sufren son amenazas ilegales, amenazas ilegítimas del gobierno de los Estados Unidos para exportar combustible a Cuba. Pero no es un derecho, es una amenaza. Es el uso de la fuerza o la amenaza del uso de la fuerza, para privar a los cubanos del derecho a importar combustible. En términos comerciales, no estamos hablando de ayuda humanitaria, en términos comerciales, como tiene derecho Cuba igual que tiene derecho otro país.
Cuba no sufre ni es objeto de ninguna sanción internacional. Cuba no es objeto de ningún procedimiento especial del sistema de Naciones Unidas que sea acusatorio o que sea inquisitorio.
Cuba es un país de amplias relaciones a nivel global. En realidad, en términos políticos, quien sufre aislamiento es la política de Estados Unidos y se refleja todos los años. Basta con mirar la pantalla de la sala de la Asamblea General de Naciones Unidas sobre cómo se expresa el voto de la comunidad internacional en contra del bloqueo.
Cuba está convencida, lo hemos dicho reiteradamente durante años, de que a pesar de las diferencias que existen y que podrán continuar existiendo, es posible tener una relación respetuosa con Estados Unidos; es lo que Cuba desea.
Cuba no es enemigo de Estados Unidos. Cuba no plantea una amenaza para Estados Unidos. Y quien diga eso o está mintiendo de manera muy deshonesta o está manifestando ignorancia o no ha visto un mapa para comprender que Cuba no es, ni puede plantear una amenaza para los Estados Unidos.
Nuestro deseo es tener una relación respetuosa con Estados Unidos y no por gusto, existen vínculos amplios y fluidos entre diversos sectores de la sociedad estadounidense con la sociedad cubana, que el gobierno cubano favorece y estimula. No lo prohíbe, no le pone obstáculos.
Los obstáculos están del lado de Estados Unidos, cuyos ciudadanos tienen prohibido vender a Cuba, prohibido comprar de Cuba, prohibido visitar Cuba, prohibido educarse en Cuba, a no ser que tengan un permiso de su gobierno, prohibido casarse en Cuba, prohibido practicar deportes en Cuba, prohibido hacer arte y cultura o disfrutar del arte y la cultura en Cuba, a no ser que cuenten con un permiso de su gobierno.
Ninguna de esas prohibiciones existe de parte de Cuba. Esa es la realidad que estamos viviendo hoy con el gobierno de Estados Unidos con una agresión manifiesta y declaraciones públicas de la intención de restablecer en Cuba una relación de dependencia de Estados Unidos, o sea, borrar la independencia de Cuba. Asumir que van a tener un día la capacidad y la prerrogativa de determinar qué sucede en Cuba, cómo se actúa en Cuba, cómo se gestiona este país, cómo se maneja la economía, es una aspiración declarada por el gobierno de Estados Unidos y que naturalmente resulta totalmente inaceptable para Cuba.
