Intervención de la delegación cubana ante la Junta de Gobernadores del Organismo Internacional de Energía Atómica. 2-6 de marzo de 2026.

Punto 4: Fortalecimiento de las actividades del Organismo relacionadas con la ciencia, la tecnología y las aplicaciones nucleares: Examen de la Tecnología Nuclear de 2026

Señor Presidente:

Tomamos nota de la publicación del documento "Examen de la Tecnología Nuclear 2026" y su contribución para visualizar el papel de las aplicaciones nucleares en la solución de los desafíos globales.

Mi delegación coincide en que solo mediante el fortalecimiento de la transferencia de tecnología y la creación de capacidades podremos garantizar que los beneficios del átomo lleguen a todos los Estados, en particular a los países en desarrollo.

Reafirmamos la importancia de fortalecer la labor del OIEA en tres direcciones principales: establecimiento de alianzas estratégicas con organismos especializados para cumplir los Objetivos 2030, tales como Atomos4Food, Rayos de Esperanza y Zodiac; la priorización de la cooperación técnica sobre la geopolítica, ampliando acuerdos regionales como ARCAL; y la creación de programas de capacitación. Resaltamos además el apoyo del Departamento de Cooperación Técnica como mecanismo esencial para que los países del sur global accedan a tecnologías nucleares con impacto social.

Señor Presidente,

El desarrollo de las tecnologías nucleares requiere un entorno de cooperación internacional libre de impedimentos.

En nuestro caso este desarrollo se ve afectado por el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos por más de seis décadas. A ello se suma la injusta inclusión de Cuba en unilateral lista de Estados supuestamente Patrocinadores del Terrorismo.

Como si esto no fuera poco, a estas políticas, diseñadas para asfixiar nuestra economía y limitar nuestro derecho soberano al desarrollo, se ha añadido la Orden Ejecutiva del 29 de enero de 2026, que se propone crear una catástrofe humanitaria mediante un cerco energético.

El impacto del actual cerco energético afecta a todos los sectores de la población. Cuando falta la energía, los servicios vitales se tensionan, y cuando eso sucede, las personas, especialmente las más vulnerables, pagan los riesgos.

En Cuba, 16000 pacientes que requieren radioterapia y otros 12400 que necesitan quimioterapia. A pesar de los ingentes esfuerzos del gobierno cubano y de nuestro heroico personal de la salud, estos pacientes enfrentan interrupciones en sus tratamientos debido a los cortes eléctricos y la falta de repuestos para los equipos.

Los radiofármacos, cuyo tiempo de vida útil es extremadamente corto, no pueden ser producidos, administrados ni empleados para el tratamiento y/o diagnóstico cuando falla el suministro energético, al igual que las tomografías que se ven restringidas. Una interrupción en su ciclo de radioterapia puede significar la diferencia entre la vida y la muerte.

Instamos a este honorable Organismo a alzar su voz contra estas prácticas que atentan contra el derecho humano a la salud y al desarrollo y es una clara muestra de obstaculización al derecho de todos los Estados al uso pacífico de la energía nuclear.

Muchas gracias.

 

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