Señor Presidente:
Ratificamos ante esta comisión el inquebrantable compromiso de nuestro país con la prevención y el enfrentamiento al crimen organizado transnacional, bajo las premisas de la cooperación internacional y el estricto respeto a la soberanía de las naciones.
Cuba mantiene una política de "Tolerancia Cero" ante flagelos de alcance global como el narcotráfico, la trata de personas, el tráfico de armas, el lavado de activos, el terrorismo y el cibercrimen. Gracias a una rigurosa coordinación interinstitucional y comunitaria, exhibimos resultados tangibles que posicionan a nuestro país como un entorno seguro en la región de América Latina y el Caribe. Nuestras fronteras se defienden con éxito frente a los intentos de las redes criminales de utilizar el territorio nacional como corredor logístico, logrando neutralizar de manera sistemática operaciones complejas de tráfico ilícito de drogas.
Sin embargo, estos resultados se alcanzan en un escenario de extrema hostilidad, en el que, incluso, se amenaza con una agresión militar directa a mi país bajo falsos pretextos, algo que condenamos de manera enérgica.
Denunciamos que la principal línea de obstaculización a nuestras capacidades operativas es el ilegal, genocida y prolongado bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a nuestro país por casi 70 años.
Este cerco unilateral se ha recrudecido a niveles sin precedentes tras el reciente y brutal bloqueo energético que ha privado a Cuba del suministro estable de combustibles, afectando y deteriorando, aún más, la calidad de vida de nuestro pueblo. Este asedio no solo afecta la vida cotidiana del ciudadano, sino que limita directamente la adquisición de tecnología avanzada, equipamiento portuario y aeroportuario, y recursos logísticos esenciales para optimizar la labor de vigilancia, prevención y persecución del delito transnacional. A pesar de que la seguridad de Cuba beneficia de manera directa la estabilidad de la propia región, se nos castiga de forma deliberada.
Señor Presidente:
Ningún cerco económico logrará quebrar la voluntad política e institucional de nuestro Estado para combatir los flagelos del Crimen Organizado Transnacional. Cuba avanza, se renueva y se fortalece en su compromiso.
En los últimos años, nuestro país ha vivido una profunda y trascendental actualización de su ordenamiento jurídico, alineada con los mandatos de la Constitución de la República.
En el nuevo Código Penal y Ley del Proceso Penal se fortalecen las herramientas de tipificación y sanción severa contra las modalidades modernas de criminalidad organizada, el ciberdelito y el financiamiento al terrorismo. Al mismo tiempo, transforman sustancialmente el tratamiento de los delitos, situando en el centro del sistema la atención integral y la protección a las víctimas.
Se han robustecido los protocolos de asistencia jurídica, médica y psicológica, garantizando que las víctimas de delitos como la trata de personas no sean criminalizadas, sino protegidas y restituidas plenamente en sus derechos y dignidad bajo el amparo directo del Estado.
Cuba reitera que el crimen organizado transnacional no podrá ser derrotado con aislamiento ni con medidas coercitivas unilaterales que dividen a la comunidad internacional. La única vía legítima es el multilateralismo y la colaboración estrecha, sincera y soberana. Nuestro país seguirá siendo un bastión de paz, justicia social y cooperación en esta lucha común.
Muchas gracias.
