Ciudad de Panamá, 8 de febrero de 2026. Estados Unidos suele mirarse a sí mismo como un país justo, defensor del bien y con derecho a decidir sobre el destino del mundo. Sin embargo, fuera de ese espejo, la imagen es otra: un Estado que ha impuesto guerras, sanciones y muerte, y que hoy vuelve a señalar a Cuba como una supuesta "amenaza inusual" para su seguridad nacional y su política exterior, sin explicar nunca por qué, ni presentar una sola prueba concreta.
Las decisiones ya están tomadas. No responden a hechos reales, sino a intereses de poder y control, especialmente económicos. Las acusaciones contra Cuba, sus supuestos vínculos con países "hostiles" con organizaciones terroristas, se repiten como un guion gastado, infantil y caricaturesco. Resulta aún más cínico cuando el propio Estados Unidos mantiene relaciones políticas y económicas con China, Irán y Rusia, los mismos paises que usa como excusa para atacar a la isla.
No hay evidencias de que Cuba desestabilice a nadie. Lo que sí existe, y está ampliamente documentado, es el historial de Estados Unidos, la CIA y el Pentágono en la desestabilización de gobiernos, golpes de Estado e intervenciones en todo el hemisferio occidental durante décadas. Frente a esa realidad, las acusaciones de la Casa Blanca carecen de seriedad y credibilidad.
Las mentiras y campañas contra Cuba son una declaración de intenciones: Nadie puede salirse del orden que impone el poder estadounidense. Nadie puede desafiarlo sin pagar un precio. Y ese precio, una vez más, lo paga el pueblo.
Hoy, cuando el Caribe enfrenta fenómenos climáticos cada vez más extremos, sancionar a Cuba e impedirle el acceso al petróleo y a recursos básicos es una agresión directa contra la vida humana. Son más de cuarento años de bloqueo, listas negras y castigos colectivos, que ahora se refuerzan con nuevas presiones económicas.
No se trata de seguridad, ni de democracia.Se trata de poder, de castigar la soberanía y de seguir acumulando "victorias" manchadas de sangre,.
iCuba llena de dignidad y valor vencerá.
