LA FAMILIA DE LOS BLOQUEOS

Imaginen que el cruel bloqueo norteamericano contra Cuba tenga vida propia y hasta familia, como si fuese una persona, y que esos indeseables vivan en su mismo edificio.  No se lo deseo, pero el símil ayuda a comprender mejor las raíces de uno de los actos más ilegales e inmorales registrados en la historia moderna y con el cual no se puede convivir en paz.

 Desde que se muden los Bloqueos para algún lugar cercano a su entorno, se acabará la paz, la confianza y el optimismo de sus vecinos, que tendrán que vivir enclaustrados porque ellos se apoderarán de todas las entradas y salidas y las compras que Usted o los demás hagan, serán incautadas a la fuerza, para propiciar el hambre, las enfermedades y la desesperación.

El objetivo de los bloqueos es sencillo: acabar con todos y ocupar sus apartamentos y propiedades, ante los ojos horrorizados de los habitantes cercanos, que imaginan que después les tocará a ellos.

Es que esta no es la primera vez que los Bloqueos cometen este delito en su propio beneficio. Para entender la mentalidad de tales delincuentes y asesinos, hay que empezar por la historia de sus abuelos

LOS ABUELOS DEL ACTUAL BLOQUEO CONTRA CUBA

En medio de la Guerra de Secesión de los Estados Unidos, el norte implementó el Plan Anaconda para estrangular la economía del enemigo confederado, impidiendo su comercio con Europa. Los historiadores coinciden en que los daños económicos fueron de tal magnitud que esta acción estuvo entre las decisivas en la derrota sureña.

Este abuelo del bloqueo contra Cuba fue ideado por el general  Winfield Scott y consistía en bloquear los puertos del sur y controlar el Mississippi, lo cual fue ordenado por el presidente Lincoln mediante la proclama firmada el 19 de abril de 1861. La zona de operaciones abarcó 3,549 millas, desde Virginia hasta Texas, en la cual operaron cuatro escuadrones bloqueadores de la marina de guerra norteña.

Al comenzar la guerra, el norte solo disponía de 42 buques. Al terminar la misma contaba con 500, operados por más de 100,000 marineros. En diversos momentos de la contienda fueron capturados 1500 buques enemigos de diferente calado. Eso no significa que fuera infalible: se sabe que más del 80% de los intentos de burlar el bloqueo, por parte de la marina sureña, tuvieron éxito.

Los resultados de esta medida fueron la reducción de las exportaciones de algodón en un 95 % y la recaudación de más de $25 millones de dólares, mediante la subasta de las presas. Desde el punto de vista militar, el bloqueo impidió la llegada de más de 400, 000 rifles y 3 millones de libras de plomo.

Como sucede hoy en el caso de Cuba, el mayor impacto del bloqueo no radicó en las naves interceptadas, sino en el efecto disuasorio de la medida sobre los armadores de buques y aseguradoras del resto del mundo. Lamentablemente, aquí no hablamos de rifles ni plomo, sino de combustible, alimentos y medicinas para la población civil.

Contra Cuba, los nietos de la familia de los Bloqueos han superado a sus abuelos en crueldad y crimen.

LOS PADRES DE LOS BLOQUEOS.

Como hemos venido afirmando, los Bloqueos han venido haciendo más crueles, ilegales e inmorales sus acciones con el paso del tiempo. Cada una de sus sucesivas generaciones ha avanzado en la tarea del exterminio genocida, dejando atrás las presas militares y concentrándose en hacer todo el daño posible a la población civil de las naciones bloqueadas.

Los padres del actual bloqueo norteamericano contra Cuba fueron los estrategas y artífices del bloqueo contra la isla, en los días de la guerra Hispano-cubano-norteamericana de 1898.

Con toda razón, el historiador norteamericano John A.S. Grenville,  en un artículo titulado Preparativos navales norteamericanos para la guerra con España, 1896-1898, ha afirmado que no hubo la menor improvisación en la implantación de un férreo bloqueo naval contra Cuba y que sus preparativos databan de dos años antes del estallido del conflicto, lo cual aporta a tales acciones las agravantes de premeditación y alevosía.

 El 22 de abril de 1898, antes de la declaración formal de guerra, el presidente McKinley, imitando a Lincoln, firmó la proclama que establecía el bloqueo naval alrededor de Cuba. Si bien en la misma se declaraba que era para impedir la llegada de refuerzos, armamentos y municiones a la isla, y se afirmaba que se respetaría el comercio de terceros neutrales, nada de eso fue respetado. Para poder apropiarse de las naves supuestamente neutrales, el gobierno de Estados Unidos implementó el corso y confesó que “…para ser efectivo, los bloqueos han de ser obligatorios”

No fue una medida caballeresca ni civilizada: desde su concepción e implementación estuvo diseñada para agredir a la población civil, acentuando el hambre, las enfermedades y privaciones de una isla devastada por la guerra y una población muy vulnerable, sobreviviente a duras penas de la Reconcentración.

Los efectos de aquel bloqueo, no se hicieron esperar, desatándose, como en nuestros días, la escasez de alimentos y artículos de primera necesidad y la especulación; subiendo los precios descontroladamente. Para intentar paliar el hambre, el gobierno colonial y organizaciones caritativas cubanas y extranjeras, entre ella la Cruz Roja norteamericana, establecieron cocinas económicas en las calles.

La parálisis portuaria contribuyó decisivamente al colapso de la economía en la isla, afectando especialmente a las exportaciones. Por estos días, el envío de tabaco a los Estados Unidos disminuyó en un 26%.

La escuadra bloqueadora capturó 35 buques españoles y de otras naciones, escapando 22.

 En mi novela histórica Cartas auténticas que nunca se escribieron (Editora Abril, 2012) el protagonista, un joven dependiente español del comercio habanero, narra con las siguientes palabras los efectos del bloqueo norteamericano en la ciudad y el resto de la isla:

“El bloqueo decretado contra el comercio en esta guerra, ha provocado que los primeros muertos sean…muertos de hambre. Como siempre, los pobres son los que más sufren en estas circunstancias. Los precios que ponen a las mercancías los tenderos españoles, estos patriotas, furibundos partidarios de “España con honra”, son como preparados para causar sufrimiento y dolor, no para aliviarlos… Parece como si estuvieran al servicio del enemigo: la hora de las compras es hoy la hora de los dolores… En fin, que se hace difícil pedir a los habaneros que agonicen disciplinadamente de hambre…”

Con la experiencia de tantos crímenes cometidos durante generaciones, la familia de los Bloqueos ha llegado a refinar el arte del crimen silencioso y del asesinato impune, logrando que las víctimas no perciban la maldad de los perpetradores y estos puedan presentarse como bienhechores, preocupados por los mismos sufrimientos y muertes que provocan.

Aparte de combatirlos, denunciarlos y maldecirlos día por día, los vecinos de este edificio desnaturalizado por la vesania de la familia de criminales que nos agrede en nuestras propias viviendas, hemos decidido combinar fuerzas con otros vecinos del barrio, que han puesto sus barbas en remojo, para expulsar a los Bloqueos de nuestro entorno.

No tardará en llegar el día en que la humanidad toda le cierre sus puertas y este clan de lobos disfrazados de ovejas tenga que purgar, sin cobijo y errantes, toda la maldad que los pudre y todo el dolor y daños que han causado.

#CubaNoEsUnaAmenaza, el bloqueo sí.

(Por Eliades Acosta Matos, historiador cubano residente en República Dominicana)

 

Categoría: 
Bloqueo
Comunidad cubana
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