Lo que Bélgica puede hacer ante la crisis humanitaria en Cuba

La crisis alimentaria afecta cada día más profundamente la supervivencia de las familias cubanas. Las consecuencias ya son desastrosas.

El bloqueo energético estadounidense está sumiendo actualmente a la población cubana en una catástrofe humanitaria. Como ciudadanos preocupados, hacemos un llamado al gobierno belga para que condene esta política de hambruna propia de la Edad Media y emprenda de inmediato acciones diplomáticas.

El 29 de enero de 2026, Donald Trump anunció un bloqueo energético contra Cuba. Para su abastecimiento energético, la isla depende en gran medida del petróleo importado. Sumada al bloqueo económico más prolongado de la historia mundial, esta medida ha tomado la forma de un castigo colectivo extremo e injusto contra millones de ciudadanos inocentes.

Las consecuencias ya son desastrosas. La mortalidad infantil ha aumentado en un 150 por ciento, lo que significa que han fallecido 1.800 bebés más debido a la falta de servicios básicos.

El sistema de salud se ve colapsado por la escasez. Se han pospuesto por necesidad más de 100 000 cirugías imprescindibles, los pacientes en diálisis corren peligro y faltan medicamentos esenciales. Las posibilidades de supervivencia de los niños con cáncer se han desplomado dramáticamente del 85 por ciento a apenas el 65 por ciento.

Las farmacias de la isla están vacías. Hoy en día, 300 de los 395 medicamentos esenciales producidos localmente no están disponibles. Existe una escasez aguda de materias primas químicas necesarias, ya que los proveedores extranjeros ya no se atreven a suministrarlas debido a las sanciones estadounidenses.

La crisis alimentaria afecta cada día más profundamente la supervivencia de las familias cubanas. Más de 100 000 niños menores de siete años ya no reciben su litro diario de leche gratis. Además, debido a graves problemas logísticos y al bloqueo de los pagos bancarios en la compra internacional de trigo, el suministro nacional de pan se ha reducido a la mitad.

Política de odio

Cuba no representa en modo alguno una amenaza militar o económica para Estados Unidos. Sin embargo, sigue siendo una obsesión destructiva de sucesivos presidentes estadounidenses forzar un cambio de régimen en la isla. El brutal cinismo con el que ahora se libra esta lucha política a costa de la población es inaceptable.

Privar deliberadamente a toda una población de energía vital es algo sin precedentes en la historia moderna. Recuerda a las prácticas de hambruna de la Edad Media. Sin combustible, el transporte se paraliza, el abastecimiento de alimentos se detiene, los hospitales quedan inoperantes y la vida cotidiana se vuelve insoportable.

Las Naciones Unidas dan la voz de alarma y advierten formalmente sobre una inminente catástrofe humanitaria. Las organizaciones de ayuda humanitaria se enfrentan a las consecuencias de las sanciones: se bloquean los pagos, el transporte se complica y los fondos de emergencia apenas llegan a la isla o lo hacen con mucha demora.

En el pasado, Bélgica nunca se ha dejado llevar, en lo que respecta a Cuba, por la política de odio de Washington ni por la de los círculos conservadores europeos. Debemos mantener viva esa valiosa tradición de diplomacia soberana en estos tiempos oscuros.

La fuerte indignación de nuestros gobiernos ante los ataques rusos contra las centrales energéticas ucranianas es justificada. Sin embargo, un bloqueo estadounidense que lleva ya medio año dejando a toda la población de Cuba prácticamente sin electricidad pasa, por el momento, desapercibido. Por lo tanto, es urgente que el gobierno belga se pronuncie enérgicamente en contra de esta agresión estadounidense.

No debemos dar por sentado que, como país pequeño, no podemos tener un impacto geopolítico. En el caso de los Cinco Cubanos, la intervención belga desempeñó en su momento un papel significativo, que contribuyó a una apertura temporal de Estados Unidos hacia Cuba bajo el mandato de Barack Obama.

Urgente

El cierre definitivo de la embajada belga en La Habana el 15 de abril de 2026 es, en el contexto actual, lamentable e incomprensible. Justo en el momento en que Cuba se encuentra en una situación extremadamente vulnerable, Bélgica corta importantes lazos diplomáticos. Además, ese cierre envía una señal equivocada. Refuerza la idea de que se puede aislar a Cuba y les da a los halcones estadounidenses la señal errónea de que tienen vía libre.

Además de la presión diplomática, es necesaria la ayuda humanitaria. Bélgica puede proporcionar equipo médico, medicamentos, combustible para los hospitales y ayuda alimentaria. No solo con palabras, sino con hechos. Para ello, puede seguir el ejemplo de países como España y México.

El tiempo se agota mientras la situación es aterradoramente urgente. El presidente Trump ha anunciado abiertamente que, tras su guerra contra Irán, acabará definitivamente con Cuba. No podemos quedarnos de brazos cruzados; ahora se necesita una señal clara y contundente del gobierno belga. El bloqueo y la agresión contra Cuba deben cesar de inmediato.

Firmado por Sarah Neutkens (escritora, compositora y artista plástica); Alexander Deprez (autor, cineasta, artista plástico y músico); Réginald Moreels (cirujano humanitario, exministro de Cooperación Internacional); Bert Engelaar (presidente de ABVV-FGTB); Rik Pinxten (profesor emérito de Antropología de la Universidad de Gante); Yves Leterme (ex primer ministro); Els Dottermans (actriz); Daan Hugaert (actor); Katrien De Ruysscher (actriz); Johannes Genard (músico); Johannes Verschaeve (músico); Leen Dendievel (actriz y autora); Jonas Geirnaert (actor, comediante y director); Hillal Sor (secretario general de MWB de la ABVV-FGTB); Geoffrey Goblet (secretario general de la Central General de la ABVV); Francine Mestrum (escritora y presidenta de Global Social Justice); Lode Vanoost (periodista); Rudy Sohier (exformador de la Central General); Marc Van Camp (especialista en ética, periodista); Pieter De Vos (cineasta); Laura De Vos (profesora universitaria de Estudios Norteamericanos); Luc Vanheerentals (periodista); Marc Vandepitte (filósofo, autor); Katrien Demuynck (autora); Charles Ducal (autor, Poeta Nacional 2014-2015); Dominique Willaert (director de teatro, autor); Lebuïn D’Haese (artista plástico, poeta); Paul Trio (profesor emérito de Historia de la Universidad Católica de Lovaina); Gregory Vandamme (actor); Jana Antonissen (escritora, periodista, columnista); Inès Al Share (politóloga, activista y poeta); Gert Van Hecken (profesor titular, Instituto de Políticas de Desarrollo, Universidad de Amberes); Nick Hannes (fotógrafo); Koen Mortier (director de cine); Jasmien Vandermeeren (escritora); Noortje Palmers (fotógrafa); Heleen Debruyne (escritora, columnista y presentadora); Brent Vanneste (músico); Koen Bogaert (profesor del Departamento de Estudios sobre Conflictos y Desarrollo de la Universidad de Gante); Teddy Tops (escritor); Saskia De Coster (escritora).

Artículo: https://www.demorgen.be/meningen/wat-belgie-kan-doen-aan-de-humanitaire-...

(EmbaCuba Bélgica)

 

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