PALABRAS DE S.E. VICTOR MANUEL CAIRO, EMBAJADOR DE CUBA EN BRASIL EN EL CONSEJO NACIONAL DE DERECHOS HUMANOS DE BRASIL. 10 DE SEPTIEMBRE DE 2026.
Agradezco profundamente la invitación para participar en la Asamblea del Consejo Nacional de los Derechos Humanos de Brasil, órgano colegiado encargado de promover y defender los derechos humanos en Brasil.
Arribé a Brasil en la última semana de febrero de 2026. He tenido la oportunidad de visitar diversos estados como Sao Paulo, Rio Grande del Sur, Rio de Janeiro, Pernambuco, Bahía, Paraná, así como las llamadas ciudades satélites de Brasilia. Estas visitas me han permitido apreciar parte de la diversidad y complejidad que caracteriza a la sociedad brasileña. Un país inmenso en su dimensión geográfica, rico en diversidad y complejo por todos sus componentes.
Brasil y Cuba son países con una fuerte historia de vínculos. Ambos países desempeñan un liderazgo en nuestro continente y gozan de reconocimiento en la comunidad internacional, por nuestro activismo en los organismos internacionales y por nuestra capacidad, ganada con mucho esfuerzo, de influencia en los procesos de negociación que tienen lugar en el sur global.
Brasil y Cuba son probablemente los dos países de la región, junto a México con los mayores cuerpos diplomáticos. Cuba es el archipiélago más grande de la región caribeña, y Brasil es el gigante suramericano.
Me gustaría antes de iniciar el recorrido de nuestras prioridades de trabajo en la esfera bilateral, mencionar brevemente el complejo contexto en que estamos viviendo.
El escenario regional está marcado por una potencia que ha reactivado su esencia expansionista. La doctrina del uso de la fuerza para imponer la paz, es el regreso a la barbarie, al castigo colectivo y a la neo colonización.
Ha reactivado las doctrinas más conservadoras de su historia, y para lograr sus intereses ignora las normas del Derecho Internacional, la paz, la integración y los derechos humanos.
En su afán de controlar el hemisferio occidental, realiza ejecuciones extrajudiciales en mares de nuestra región, agrede países con acciones armadas, tarifas comerciales y aplica medidas coercitivas unilaterales como castigo colectivo.
Vivimos en tiempos, donde se pretende ignorar los problemas estructurales de nuestras economías, se habla menos de los pobres, de los derechos económicos y sociales, se pretende ignorar las causas de nuestros problemas y se intenta evadir la responsabilidad y los compromisos asumidos con la agenda 2030 y los objetivos de desarrollo sostenible.
Si continuamos promoviendo la cultura del consumo desenfrenado, nos quedaremos sin planeta y la vida de la especie humana estará en riesgo.
Entre las prioridades de trabajo en la esfera bilateral se encuentran:
Denunciar el Bloqueo económico, comercial, financiero y energético contra el pueblo cubano. Cuba enfrenta una guerra multidimensional que viola los derechos humanos de forma colectiva de nuestro pueblo. Vivimos sometidos a condiciones de guerra. Hemos sido declarados amenaza para la seguridad nacional de los EE.UU. con el único objetivo de aprobar medidas para asfixiar la economía cubana y provocar la destrucción de las conquistas de la Revolución en educación, salud y temas sociales. La tasa de mortalidad infantil pasó en los últimos meses de 4 a 9.9 por cada mil nacidos vivos. Es un crimen, es un genocidio de EEUU someter al pueblo cubano a un castigo colectivo.
En 7 meses solo hemos recibido un solo barco de crudo. Y aun en esas circunstancias, Cuba resiste. Se está enfrentando la agresión con iniciativas, con firmeza, impulsando cambios económicos y sociales que nos permitan por nuestros propios esfuerzos aumentar la alianza entre actores económicos y avanzar.
Sin Bloqueo, Cuba fuera un país que hubiera alcanzado niveles sociales y en diversas áreas inimaginables.
Los expertos en derechos humanos de la ONU* han condenado las recientes medidas adoptadas por Estados Unidos contra Cuba, denunciándolas como un intento de alterar el orden constitucional de un Estado soberano mediante amenazas y coacción.
En informe publicado el 6 de agosto, los expertos dicen:
“ Han instado a la comunidad internacional y a la sociedad civil a actuar con rapidez para evitar que se produzca en la isla una «Gaza silenciosa», tal y como han señalado recientemente cuatro miembros del Congreso de EE. UU. durante su visita a Cuba.
Desde junio de 2026, Estados Unidos ha ampliado las sanciones unilaterales dirigidas a sectores clave de la economía cubana. Las últimas sanciones, anunciadas el 23 de julio, incluyen a las empresas energéticas, lo que ha bloqueado aún más la adquisición de combustible, incluso por razones humanitarias, en un momento en que Cuba se enfrenta a una grave escasez de combustible y ha sufrido recientemente su tercer gran apagón a nivel nacional. Los sectores de la energía, el transporte, el riego y los servicios básicos están fallando simultáneamente, lo que afecta de manera desproporcionada a las mujeres, los niños, las personas mayores y otros grupos vulnerables, incluidos los campesinos de la economía rural.
«Las consecuencias humanitarias ya se están convirtiendo en una crisis en toda regla, que amenaza los derechos a la salud, a la vida, a la alimentación y al desarrollo», afirmaron los expertos, tras los informes de que los residuos no recogidos se están acumulando en algunas zonas de La Habana, lo que agrava el grave riesgo de propagación de enfermedades.
Los organismos de las Naciones Unidas en Cuba han advertido del creciente riesgo de inseguridad alimentaria y de escasez de medicamentos y productos de primera necesidad, ya que los repetidos colapsos de la red eléctrica nacional y los prolongados apagones están interrumpiendo los servicios sanitarios y provocando una escasez crítica de medicamentos y de capacidad para el tratamiento del cáncer.
«Los alimentos nunca deben utilizarse como instrumento de presión política. Las medidas que privan deliberadamente a una población de los medios para sobrevivir atentan contra las garantías más básicas del derecho a la vida y menoscaban la esencia misma de la dignidad humana», afirmaron los expertos.
El 20 de julio, el Departamento de Estado de EE. UU. publicó un informe titulado «Cuba: la capital del comunismo del siglo XXI», en el que se describe a Cuba como una amenaza multifacética para la seguridad nacional de EE. UU. y la estabilidad del hemisferio. Los expertos señalaron que el informe no aporta pruebas concretas de que Cuba apoye el terrorismo o actividades subversivas, y expresaron su preocupación por el hecho de que, al parecer, solo consideraciones políticas e ideológicas justifiquen el mantenimiento de las medidas coercitivas.
Los expertos subrayaron que las medidas coercitivas unilaterales e ilegales de EE. UU. contra Cuba contravienen el artículo 2 de la Carta de las Naciones Unidas y forman parte de una estrategia más amplia de cambio de régimen que abarca el embargo contra Cuba, que se prolonga desde hace décadas.
«El Gobierno de EE. UU. debe poner fin a todas las amenazas y actos hostiles contra la soberanía de Cuba y revocar todas las medidas que ha impuesto al país y que son contrarias al derecho internacional», afirmaron los expertos.
«El Consejo de Seguridad y la Asamblea General deberían abordar urgentemente estas amenazas como una cuestión de paz y seguridad internacionales», añadieron los expertos”.
Hemos estado intercambiando con organizaciones sociales, sindicatos, medios de prensas, autoridades religiosas, políticas y diplomáticas sobre lo que acontece en nuestro país.
Continuar trabajando para fortalecer los históricos vínculos culturales entre ambos pueblos. Brasil y Cuba están ligados por una mancomunidad de intereses que hacen a los pueblos muy próximos desde el punto de vista afectivo y cultural. Hemos estado conversando con las autoridades del Ministerio de Cultura e instituciones privadas de la importancia en mantener proyectos conjuntos que contribuyan a ese objetivo.
Este año, tuvimos la oportunidad de apreciar la cooperación musical entre los destacados músicos Chico Buarque y Silvio Rodríguez. Este mes se inaugurará la Casa Brasil en La Habana. Estamos organizando en Brasil, la semana de la cultura cubana que estaremos dedicando a la Rumba. Brasileños han estado participando en el Festival del Caribe. Varias películas brasileñas han concursado en el Festival de Cine Latinoamericano en La Habana. Más de una veintena de escritores brasileños han ganado el Premio Casa de las Américas. Hay varias iniciativas que van a permitir mantener viva la memoria histórica y nuestras raíces comunes.
Brasil y Cuba tienen capacidad para aprovechar mejor las potencialidades económicas y comerciales que tienen ambos países en beneficio de nuestros pueblos. Brasil es un referente económico importante, principal productor de alimentos en el mundo, con potencial industrial y logístico significativos. Cuba es un país, que, pese al bloqueo, constituye un referente esencial en materia científica, biotecnológica, educacional, deportiva, cultural y médica. Esferas, cuya cooperación puede traer beneficios mutuos significativos.
El sector comercial es una prioridad máxima de nuestra agenda. Brasil y Cuba tienen roles complementarios en el orden económico. Estamos convencidos de que Brasil puede continuar siendo un país que aporte significativamente al desarrollo económico de Cuba y a la modernización de nuestro modelo económico y social.
Según datos oficiales, publicados por las autoridades brasileñas, el comportamiento de la balanza comercial bilateral favorece a Brasil. El comercio hoy remonta los 400 millones, mostrando un incremento. Este año, ese comercio se ha visto afectado por decisiones del gobierno de los Estados Unidos de imponer sanciones secundarias a los empresarios que tengan relaciones con Cuba, lo que ha afectado a las navieras que temen ser sancionadas. Esta es una muestra clara del carácter violatorio de esas medidas. Pese al bloqueo, hay hechos que demuestran que hay potencial para aumentar los vínculos.
En el sector de la cooperación, las prioridades se centran en promover proyectos en la producción de alimentos, generación eléctrica con la utilización de fuentes renovables, la biotecnología y temas de salud.
Reactivamos el Comité binacional de Salud, con decenas de proyectos que contribuyen al fomento de programas mutuamente ventajosos.
Hemos continuado trabajando en la implementación de programas vinculados a las políticas públicas para la soberanía, seguridad alimentaria y nutricional, partiendo de la experiencia de Brasil en este tema.
La producción de biocombustibles y la instalación de turbinas condensantes en centrales azucareros también forman parte de nuestra agenda de trabajo bilateral.
Trabajamos con Brasil en la implementación de un modelo que moderniza el sistema de información y diversificación de la atención social. Este modelo nos permitirá pasar de un modelo asistencialista a otro que atienda las necesidades de las personas y no de los productos.
Continuar trabajando con la sociedad brasileña y el Movimiento de Solidaridad con Cuba para promover los lazos de amistad y hermandad con el pueblo cubano y nuestra Revolución. *
Seguiremos trabajando en promover y fortalecer la unidad entre la diversidad en la región, en especial en el marco de la CELAC que constituye el espacio en que nuestros pueblos latinoamericanos y caribeños evaluamos nuestros retos comunes y buscamos soluciones a los mismos sin la injerencia de grandes potencias extranjeras ni intereses hegemónicos.
Continuar promoviendo las relaciones entre nuestras universidades que contribuya a la internacionalización de la enseñanza superior, y al intercambio mutuo en la formación de recursos humanos brasileños y cubanos. En Cuba se han graduado más de 1400 brasileños.
La cooperación en materia educacional avanza. En Brasil se aplica el Método cubano “Yo, Sí Puedo” que ha contribuido a que miles de brasileños aprenda a leer y escribir.
Trabajamos con las autoridades brasileñas para dinamizar la implementación de los múltiples acuerdos bilaterales que están vigentes.
Es también relevante el perfeccionamiento de la atención consular y el trabajo más estrecho con la comunidad de cubanos residentes en Brasil y sus descendientes. Nuestra Embajada cuenta con una oficina consular en Brasilia y un Consulado General en Sao Paulo que siempre está abierta a trabajar con los cubanos y a prestar la asesoría y atención a todos nuestros connacionales. Hemos reiterado nuestra disposición a las autoridades brasileñas para trabajar de conjunto en el enfrentamiento a la trata de personas y criminales que agreden o lucran con los cubanos que están llegando a Brasil. *
