PALABRAS DE VÍCTOR MANUEL CAIRO PALOMO, EMBAJADOR DE LA REPÚBLICA DE CUBA EN LA REPÚBLICA DE PANAMÁ DURANTE EL SEMINARIO: “MIGUEL ÁNGEL CANDANEDO: VISIÓN HUMANISTICA”, FACULTAD DE HUMANIDADES, UNIVERSIDAD DE PANAMÁ. 28 DE ABRIL DE 2023.
Estimados amigos,
Es un inmenso honor para mí, haber sido invitado para participar en este evento relacionado con la vida y obra del distinguido y admirado catedrático Miguel Ángel Candanedo.
No soy de los afortunados que pudieron compartir con el amigo Candanedo en vida. A las pocas horas de haber arribado a esta tierra hermana en diciembre de 2022, supe de su fallecimiento.
Candanedo practicó la solidaridad internacional con vocación humanista. Encontró herramientas en el pensamiento martiano que le permitió alcanzar una espiritualidad revolucionaria que lo llevaba más allá del istmo.
En su oratoria proverbial, esa que solo tienen algunos seres humanos, Candanedo parecía que hablaba con Martí. Bebió de su legado intelectual para defender causas nobles, las de los oprimidos, las de los latinoamericanos, la de los irreverentes ante los males del colonialismo y la dominación cultural.
Su obra, profundamente humanista y martiana, invita a realizar una breve reflexión sobre la solidaridad en la contemporaneidad.
Nuestra América, la región más desigual del planeta, ha sido victima de la aplicación de políticas neoliberales que han convertido al individuo y el individualismo en el centro de la sociedad. El Capitalismo neoliberal promueve un individualismo extremo, a la insolidaridad social, a la búsqueda de la felicidad inmediata, a una sociedad adictiva. Estamos en una época en la que la solidaridad como valor humano se cuartea y se rompe. En el contexto en que vivimos, la clase dominante mediante las tecnologías y la Inteligencia Artificial mueven conciencia con el uso de algoritmos para atrapar la razón y confundir aún más lo real y lo imaginario.
El neoliberalismo insta a pensar que los hijos de obreros, campesinos y pobres pueden ser ricos, si destacan individualmente, si solo se concentran en sus propias metas y esfuerzos. Estimula a que los jóvenes no se deben preocupar por encontrar soluciones reales a los problemas sociales, sino en competir por el acceso al conocimiento y por la construcción de liderazgos que le permitan alcanzar la anhelada meta del bienestar.
Esa ideología nos pretende hacer olvidar que existen clases sociales en lucha, y que los explotados, los que nacen de una familia pobre, están generalmente destinados a la falta de acceso a los derechos más elementales o carecen de garantías jurídicas para disfrutarlos. El Neoliberalismo promueve que el individuo se preocupe por la pobreza de los demás, solo y solo, cuando ha alcanzado su propio bienestar.
¿Y eso es solidaridad genuina?
No lo es. La solidaridad requiere de esa admirable capacidad del ser humano para la bondad, para el sacrificio y para la generosidad. Cualidades todas que poseía el profesor Candanedo.
Él practicó hacia Cuba la solidaridad martiana.
Esa que refiere a Patria como Humanidad. Esa que protagoniza el pueblo cubano, bloqueado y agredido, pero capaz de compartir lo que tiene y no lo que le sobra.
Candanedo, al descubrir el mundo martiano, se convirtió en un líder de las ideas y en un amante y ferviente defensor de la Revolución cubana.
La batalla es de ideas, dijo Fidel, y así fue y será la vida de los latinoamericanos inconformes con la desigualdad, con la pobreza, con el hambre, con el analfabetismo y con la explotación del hombre por el hombre.
Candanedo, en la batalla de ideas, fue un patriarca criollo. Ganó muchas batallas y su mayor triunfo es el legado solidario, filosófico, intelectual, su ejemplo de humildad, honradez y sabiduría que dejó a sus semejantes, colegas, estudiantes y a su pueblo.
Reitero, no tuve el honor de conocerle, pero sí he tenido el honor de sentirlo vivo en esta sala. En esta Universidad donde confluyen las luces y las sombras, donde el ideario de Candanedo lo toman las mujeres y los hombres de bien como una guía para construir un futuro mejor y posible.
Estimados amigos,
José Martí expresó: “El pueblo más feliz es el que mejor educado tenga a sus hijos, en la instrucción del pensamiento, y en la dirección de los sentimientos… Al venir a la tierra, todo hombre tiene derecho a que se le eduque, y después, en pago, al deber de contribuir a la educación de los demás”. El profesor Candanedo cumplió con éxito esta máxima martiana, y estos días de taller lo han demostrado.
Cuando hablemos de la solidaridad con Cuba en este recinto, tendremos que mencionar a Miguel Ángel Candanedo como uno de sus más ilustres defensores.
Muchas Gracias