Estimadas y estimados:
Nos hemos reunido para conmemorar el 98 Aniversario del natalicio del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, y recordar su obra humanista y su trayectoria revolucionaria.
En noviembre de 2023, decidimos sembrar un árbol de Guayacán en los jardines de la Fundación Omar Torrijos para honrar la amistad que existió entre el general panameño y el Líder Histórico de la Revolución cubana.
Fidel simboliza la gloria que ha vivido nuestro pueblo durante la lucha por su independencia. Él representó los valores más patrióticos y autóctonos del pensamiento latinoamericano y antimperialista. Fue un defensor de la verdad, la ética revolucionaria, de las causas justas y más nobles de la humanidad.
Fue un hombre de profunda conciencia social, con madera de héroe desde su juventud; como decía uno de sus maestros jesuitas. Un maestro de la palabra y de la comunicación política. En cada una de sus alocuciones y reflexiones, transmitía un método de análisis revolucionario que contribuía a las masas a interpretar la realidad nacional e internacional.
Preocupado por los detalles, convertía cada conversación en una ilustrada conferencia que llamaba la atención de interlocutores de diversas precedencias y tendencias políticas.
Su liderazgo, modestia y humildad le hicieron ganar la admiración del pueblo, el respeto de muchos de sus adversarios y la confianza de sus compañeros. Fue líder de una heroica generación que el 26 de julio dio reinicio a la lucha por nuestra independencia.
Su estudio permanente del acontecer internacional, le permitió convertirse en un analista profundo que era capaz de ver con luz larga. “Era capaz de ver lo que sucede al doblar de la esquina”, como decía el Canciller de la Dignidad Raúl Roa. El Comandante se adelantó a su tiempo. Nos alertó, cuando pocos pensaban en los peligros de la humanidad con el cambio climático, que una especie estaba en peligro de extinción. Denunció con vehemencia los males del Capitalismo, la esencia deshumana y el impacto negativo, egoísmo neoliberal contra la paz y el desarrollo de la humanidad.
La vida de Fidel estuvo rodeada de esa mística que rodea a los grandes héroes. No pudieron asesinarlo, lo intentaron con todos los medios y vías, pero como David, pudo vencer a Goliat. Ese espíritu y fe de Fidel en la victoria está presente en el pueblo cubano que lucha cada día por superar el bloqueo cruel que se nos impone.
Compañeros:
Fidel no se fue. No está físicamente, pero vive en cada cubano. Inspira, desde la roca donde reposan su inmortal espíritu, a los pueblos a seguir luchando por un mundo mejor y posible. Él simboliza la lucha de los pobres por la emancipación, independencia y la dignidad humana.
En momentos en que el neofascismo avanza por nuestra región, es deber de cada revolucionario y de cada mujer y hombre de bien, encontrar en el pensamiento de Fidel las herramientas necesarias para enfrentar la batalla de idea que se nos hace. Fidel es universal, y su obra es de Cuba, es América Latina y el Caribe, es de África. Fidel, gracias por tu dignidad, gracias por todo.
Seguiremos cabalgando y como agradecidos, acompañándole.
Viva Fidel.
