Mientras ayer, cientos de miles de cubanos salieron a las calles el 1 de mayo para defender a su país, Trump reacciona con una nueva ola de sanciones. Se han congelado todos los activos estadounidenses de empresas extranjeras activas en los sectores cubanos de energía, defensa, servicios financieros, metales, minería y seguridad, al igual que los de los representantes del gobierno cubano. Las instituciones financieras que comercien con estas entidades también se verán ahora sujetas a sanciones.
Estas medidas siguen al endurecimiento de las sanciones y al bloqueo energético de enero, que prácticamente paralizaron el suministro de petróleo a Cuba y sumieron al país en una crisis humanitaria. El acceso a los medicamentos, al transporte, a la producción y distribución de alimentos, así como a los bienes de primera necesidad, se ha vuelto extremadamente difícil. Los cortes de electricidad diarios paralizan la vida.
El momento elegido para este nuevo endurecimiento, el 1 de mayo, está lejos de ser una coincidencia. Estados Unidos constata que sus sanciones no doblegan al pueblo cubano. Cientos de miles de cubanos se manifestaron ayer en La Habana bajo el lema «La patria se defiende». Más de seis millones de personas han firmado una petición en la que prometen defender a su país. Esta resistencia molesta manifiestamente a Trump, quien intensifica la presión en un intento de estrangular a la isla. Como último intento, la Casa Blanca se prepara incluso para una eventual intervención militar. Trump lo confirmó de nuevo ayer en su discurso, anunciando que pondría al USS Abraham Lincoln en estado de alerta con vistas a un despliegue frente a las costas cubanas.
A pesar de todo, los cubanos demuestran con sus movilizaciones que están dispuestos a defender a su país hasta el final. Se niegan a someterse a Trump o a convertirse en un estado vasallo de los Estados Unidos.
Cada año, casi el mundo entero —incluidos Bélgica y los Estados miembros de la UE— vota contra el bloqueo ilegal y criminal contra Cuba. Pero, ¿qué están haciendo concretamente Bélgica y la UE? Ninguna condena de estos crímenes cometidos por Estados Unidos. Peor aún: en medio de estos graves ataques contra la soberanía de un país, el ministro de Asuntos Exteriores, Maxime Prévot, ha decidido cerrar la embajada de Bélgica en Cuba. Una decisión incomprensible contra la cual ya se han movilizado cientos de personas de la sociedad civil, del mundo académico, de los sindicatos, de las artes y del sector de la salud.
Europa y Bélgica deben dejar de seguir los pasos del imperialismo de Trump. Condenen este bloqueo ilegal de los Estados Unidos. Mantengan abierta la embajada de Bélgica. Envíen ayuda humanitaria y petróleo a Cuba y pongan fin a este bloqueo".
Peter Mertens, secretario general del PTB.
Aquellos que deseen apoyar a Cuba y mostrar su solidaridad con el pueblo cubano pueden unirse a la campaña de apoyo de Cubanismo: www.cubanismo.be/fr/don
(EmbaCuba Bélgica)
