El jueves, el presidente de los Estados Unidos declaró a Cuba «amenaza para la seguridad nacional» y, mediante un decreto ejecutivo, proclamó el estado de emergencia nacional para los Estados Unidos. El decreto prevé que, en el futuro, Estados Unidos pueda imponer aranceles punitivos a los productos procedentes de países que suministren petróleo a Cuba, ya sea de forma directa o indirecta. Tras el cese de los suministros de petróleo procedentes de Venezuela y México, según informan los medios de comunicación, este es el siguiente intento de paralizar por completo la economía cubana. Por el momento, no se puede prever si este acto de terrorismo de Estado irá seguido de otras medidas comerciales o militares, como ocurrió hace menos de un mes en Venezuela.
De este modo, Estados Unidos continúa con su política de máxima presión, que desde hace décadas tiene como objetivo declarado «negar a Cuba dinero y suministros para reducir los salarios monetarios y reales, [y] provocar el hambre, la desesperación y la caída del Gobierno» (presidente estadounidense Eisenhower). Esta estrategia, abiertamente formulada, de estrangulamiento económico ha sido la directriz de la política exterior estadounidense hacia Cuba desde 1960 hasta hoy. Independientemente del gobierno que esté en el poder en Washington, el objetivo sigue siendo el mismo: aplastar la revolución cubana y restaurar las relaciones capitalistas bajo la hegemonía estadounidense. La última orden ejecutiva encaja perfectamente en esta política de agresión y constituye otra flagrante violación del derecho internacional.
Al mismo tiempo, la construcción de una supuesta amenaza por parte de Cuba tiene como objetivo distraer la atención de las crecientes tensiones políticas internas en Estados Unidos. Cientos de miles de personas se están organizando contra las medidas de la agencia de inmigración ICE, entre ellas los Black Panthers. La presión sobre la administración Trump va en aumento. Es evidente que el Gobierno estadounidense es incapaz de controlar su propia crisis económica y política, por lo que reacciona con una mayor agresividad hacia el exterior y una mayor represión hacia el interior.
Desde el golpe contra Venezuela, Cuba ha manifestado constantemente su solidaridad con la República Bolivariana de Venezuela y ha dejado claro que no se doblegará ante el imperio estadounidense en caso de nuevas agresiones. A pesar de todos los ataques y dificultades, Cuba lleva más de 60 años resistiendo y defendiendo hasta hoy los logros de la revolución: un sistema sanitario y educativo gratuito, la solidaridad internacional y el derecho a un desarrollo soberano. El camino del pueblo cubano simboliza la esperanza de autodeterminación y desarrollo en interés de los explotados y oprimidos. Precisamente por eso, Cuba es una espina clavada para el imperialismo estadounidense.
Nuestra respuesta es clara: nosotros tampoco nos doblegamos ante la voluntad del imperialismo estadounidense y seguimos solidarios con Cuba, que nos muestra una alternativa al capitalismo y a la guerra. Por eso, exigimos el fin del bloqueo asesino y el cese inmediato de toda agresión contra la República de Cuba. ¡Viva Cuba!
Linksjugend ['solid]: Organización Juvenil del partido Die Linke (La Izquierda)
DieLinke.SDS: Unión Socialista-Democrática de Estudiantes
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