Recuerdan entre niños en Panamá a Héroe Nacional de Cuba

Ciudad de Panamá, 19 de mayo de 2026. Justo al lado del busto de José Martí (1853-1895) y entre niños y jóvenes de la Escuela Manuel Amador Guerrero, cubanos y panameños recordaron al Héroe Nacional de esa isla.

La actividad fue en ocasión del aniversario 131 de la caída en combate del más grande pensador político hispanoamericano del siglo XIX, como lo catalogaron los participantes en el acto, encabezados por el embajador de la nación caribeña en el istmo, Orestes Pérez.

Los asistentes ponderaron el legado del autor de La Edad de Oro y su interés en la unidad de todos los patriotas en las luchas libertarias.

En palabras al peculiar auditorio, tras colocar una ofrenda floral, el diplomático explicó que para Martí, quien cayera de cara al sol, la independencia de Cuba del yugo español era su mayor anhelo y a ella se dedicó desde muy joven.

Con una paciencia infinita, subrayó, el más universal de todos los cubanos logró lo que parecía imposible: unir la voluntad de los viejos mambises de la contienda de 1868 y los que con él preparaban la Guerra necesaria.

“Martí soñaba y diseñaba una república con todos y para el bien de todos, donde la dignidad plena del hombre fuera la ley primera”, remarcó.

Según precisó Pérez, ser martiano hoy significa abrazar la cultura como escudo, preservar la paz por encima de la guerra, tener a la Patria “como ara y no pedestal” y defenderla hasta sus últimas consecuencias.

A su turno, la directora del centro docente, Lineth Harding, catalogó a Martí como un gran hombre de nuestra América, símbolo de libertad, educación, justicia y amor por la Patria.

Martí nos enseñó, dijo, que “ser culto es la mejor manera de ser libre” y a esa misión nos dedicamos con esmero en este plantel, a formar valores en niños y jóvenes.

Durante la ceremonia se escucharon interpretaciones del coro escolar, poemas y danzas tradicionales.

Además, distribuyeron ejemplares de la Edad de Oro, aquella revista mensual para los niños- la primera vio la luz en julio de 1889 en Nueva York-, escrita por Martí y que mantiene su frescura, belleza y vigencia, hablando a los infantes en un lenguaje universal que no conoce tiempos ni distancias.

“Para los niños trabajamos, porque los niños son los que saben querer, porque los niños son la esperanza del mundo, y queremos que nos quieran y vean como cosa de su corazón”, sobresalió entre las célebres frases martianas evocadas por los asistentes al homenaje.

El 19 de mayo de 1895, José Martí cayó en Dos Ríos, una pequeña localidad perteneciente al municipio de Jiguaní, actual provincia de Granma, en el oriente de Cuba.

EP/PL

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