Señor Presidente:
Nos vemos obligados a ejercer el derecho de réplica ante las infundadas e inaceptables acusaciones formuladas por la delegación de Israel contra mi país.
Por una cuestión de elemental decoro, evitaremos referirnos a otros discursos que siguen pautas elaboradas en Washington, al igual que el de Israel, y que hoy otras dos delegaciones han leído en esta sala.
Resulta cuando menos desvergonzado que el representante de Israel, cuyo Gobierno enfrenta un rechazo sin precedentes de la comunidad internacional por el genocidio, las gravísimas violaciones del Derecho Internacional y del Derecho Internacional Humanitario que comete contra el pueblo palestino, pretenda erigirse como crítico de Cuba.
En vez de pretender dar lecciones, el Estado genocida de Israel debería, antes que nada, responder por la devastación, el sufrimiento y la muerte que sus acciones han provocado en Palestina y otros territorios árabes. Mientras el mundo presencia con horror la destrucción sistemática de ciudades, hospitales, escuelas y campamentos de desplazados, la delegación de Israel repite, sin un ápice de moral, un guión escrito en Washington para justificar la asfixia económica contra mi país. Su cinismo, al igual que el de su amo, parece no tener límites.
No aceptaremos jamás que quienes intentan justificar la masacre contra el pueblo palestino pretendan, al mismo tiempo, legitimar una política de castigo colectivo contra el pueblo cubano.
Nuestra voz no será silenciada por quienes pretenden sustituir el Derecho Internacional por la fuerza, la impunidad y el doble rasero.
Muchas gracias.
(Cubaminrex)
