La Habana, 5 de febrero de 2026. Presidente Miguel Díaz-Canel: "Ya hemos pasado por tiempos difíciles, estos en particular son muy duros, pero los superaremos juntos"
Presidente cubano habla de "resistencia creativa" para afrontar una nueva etapa del bloqueo
La rueda de prensa del presidente cubano Miguel Mario Díaz-Canel, celebrada el jueves (5) en el Palacio de la Revolución, tuvo lugar en medio de un escenario descrito por el propio gobierno como "complejo" y marcado por crecientes dificultades en el suministro de combustible y los impactos directos en la generación eléctrica. En la reunión, Díaz-Canel respondió a preguntas de medios nacionales y extranjeros y presentó, punto por punto, cómo el gobierno pretende afrontar el momento.
La transcripción, publicada por el periódico Granma, recoge un extenso diálogo, con la intervención de periodistas de diferentes medios, incluyendo RT, Xinhua, Canal Caribe, Prensa Latina, Agencia Cubana de Notícias y Cubadebate. Justo en la apertura, la mediadora Arleen Rodríguez informa que la participación del presidente responde a peticiones de varios medios de comunicación, y Díaz-Canel afirma que la reunión sirve para explicar proyecciones y formas de superar la situación "lo más rápido posible."
Díaz-Canel informa que, antes de hablar con la prensa sobre el problema energético, participó en rondas de evaluaciones a nivel estatal y en una reunión del Consejo de Ministros para actualizar un plan orientado a las directrices gubernamentales ante la "grave escasez de combustible". Por tanto, la entrevista se presenta como una respuesta pública a preocupaciones internas y presiones externas que se han intensificado en las últimas semanas.
Entre los temas centrales está la retórica del "colapso" difundida por el gobierno de Estados Unidos y que se repite tras los hechos citados como el ataque militar y secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa, que tuvo lugar el 3 de enero en Venezuela. Interrogado por Oliver Zamora (RT), Díaz-Canel asocia el discurso del colapso con estrategias históricas de estrangulamiento económico y amenazas de agresión, argumentando que la reacción cubana está anclada en la "resistencia creativa". Sin ocultar la gravedad de la situación, el líder cubano resume la esencia de su discurso afirmando: "Ya hemos pasado por tiempos difíciles, estos en particular son muy difíciles, pero los superaremos juntos."
La entrevista también retoma la relación entre Cuba y Venezuela, que Díaz-Canel describe como cooperación y complementariedad, más que como dependencia. Contextualiza acuerdos firmados hace más de dos décadas, menciona iniciativas de integración regional y señala que las sanciones y la presión sobre Caracas han afectado la dinámica del suministro de combustible. El presidente cubano también afirma que, ante el "bloqueo energético", el país no renunciará al derecho a recibir combustible y que adoptará medidas para reducir los impactos sobre la población y los servicios esenciales.
Otro eje del diálogo implica repercusiones internacionales. Díaz-Canel enumera expresiones de apoyo citando a autoridades y organizaciones, además de mencionar conversaciones telefónicas con líderes internacionales en las que se manifestó compromiso y continuidad de cooperación. Al mismo tiempo, afirma que hay aspectos que no se detallarían públicamente porque cree que el enemigo está vigilando e intentando bloquear las oportunidades abiertas al país, asegurando que Cuba "no está sola".
La entrevista pasa a preguntas sobre el papel del Sur Global y qué se podría hacer para apoyar a Cuba ante el endurecimiento de las restricciones. En este punto, Díaz-Canel amplía el diagnóstico y define el momento como una "guerra" con dimensiones políticas, ideológicas, culturales y mediáticas. Defiende la articulación internacional, la unidad y las acciones que sostengan el multilateralismo, citando bloques y foros como referencia.
En el ámbito diplomático, el presidente también reafirma que Cuba está dispuesta a dialogar con Estados Unidos, siempre que, bajo condiciones como la ausencia de presión y condiciones previas, se respete la soberanía y se trate en igualdad de condiciones. Enumera temas que podrían formar parte de una agenda, desde la inmigración y la seguridad hasta el medio ambiente y los intercambios académicos, e insiste en que la política de bloqueo impide posibles beneficios mutuos entre pueblos vecinos.
La agenda interna aparece directamente cuando el tema es la defensa y la preparación ante las amenazas. Díaz-Canel afirma que el país es pacífico y que su doctrina no contempla la agresión contra otras naciones, sino que justifica las medidas y ejercicios de preparación como parte de la "Guerra de todo el pueblo", presentando las acciones como respuesta a la retórica de agresión de Estados Unidos.
Después, el diálogo entra en aspectos económicos e institucionales, con debates sobre prioridades, producción local, funcionamiento del Partido y la implementación de transformaciones para afrontar problemas estructurales. Díaz-Canel menciona debates y consultas, habla del equilibrio entre centralización y descentralización, y defiende la ampliación de la autonomía de empresas y municipios, relacionando esta directriz con la necesidad de aumentar la capacidad productiva territorial en un contexto de limitaciones de movilidad y energía.
Uno de los pasajes más largos y detallados trata sobre la transición energética. El presidente describe los resultados y objetivos relacionados con los parques fotovoltaicos, la recuperación de la capacidad de generación y las iniciativas para instalar sistemas en viviendas e instituciones consideradas vitales. Atribuye parte del soporte al sistema eléctrico durante el día a la energía generada por los parques solares, y explica que la falta de combustible limita el uso total de la capacidad instalada de generación distribuida, lo que agravaría los déficits en las horas punta.
Por último, el tono movilizador es fuerte cuando se pregunta al presidente sobre la actitud de la población y los jóvenes ante la adversidad. Díaz-Canel elogia la resiliencia y afirma que la resistencia cubana no sería solo una de "tolerancia", sino de creación y superación, vinculando la participación juvenil con ideas de unidad y continuidad.
La entrevista es extensa, aborda temas estratégicos y detalla los argumentos del gobierno cubano sobre energía, economía, defensa, diplomacia y comunicación en un periodo de alta tensión. Para entender la secuencia completa de preguntas y respuestas, merece la pena leer el texto completo en el enlace de abajo.
