¡Fin a la política criminal de bloqueo estadounidense!
Desde 1992, cada año se celebra la votación de la Asamblea General de la ONU en New York por una resolución que exige el levantamiento del bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos impuesto a Cuba desde hace más de 60 años. Sin embargo, el consentimiento casi unánime es ignorado por el gobierno de Estados Unidos y por los medios de comunicación dominantes, ¡a pesar de que se trata de una violación a los derechos humanos de once millones de cubanos!
Un poco de historia:
El 3 de enero de 1961 el presidente de Estados Unidos decidió romper las relaciones diplomáticas con Cuba. A esto siguió la aplicación de medidas encaminadas a la limitación de las exportaciones de víveres y medicamentos hacia Cuba.
El 6 de febrero de 1962 Estados Unidos prohibió la importación de cualquier tipo de bienes procedente de Cuba. Entonces, ni las mercancías de Cuba podían llegar a Estados Unidos ni viceversa. Para que se entienda: antes de 1959, más del 64,5% de las exportaciones de Cuba y el 73,5% de sus importaciones dependían del mercado estadounidense. Es decir, prácticamente todos los equipamientos, tecnologías, materias primas, combustibles y alimentos procedían de Estados Unidos. Era muy clara la intención de conducir a esa economía dependiente al colapso al “debilitar la vida económica mediante el descontento y las dificultades económicas, negando a Cuba dinero y suministros, con el objetivo de reducir los salarios nominales y reales, provocando hambre, desesperación y, con ello, el derrocamiento del gobierno” (Administración de EE.UU. en abril de 1960). Gracias a la solidaridad internacional y al apoyo de los países del campo socialista, Cuba pudo mantener su producción e iniciar un comercio más justo.
Cuando el campo socialista colapsó en los años 90 y los más de 30 años de relaciones económicas y comerciales llegaron a un fin, los Estados Unidos arreciaron aún más el bloqueo. Prohibiciones y más prohibiciones se acumularon: a las filiales estadounidenses en terceros países se les prohibió comerciar con Cuba; a los ciudadanos estadounidenses se les prohibió viajar a Cuba como turistas; se prohibió el financiamiento de la venta a Cuba de productos agrícolas procedentes de Estados Unidos…
La pobreza moral de la política de Estados Unidos alcanzó su punto más álgido en el marco de la COVID-19: Donald Trump tomó al virus como aliado en su despiadada guerra no convencional, arreció el bloqueo económico, comercial y financiero y causó, con ello, a Cuba una pérdida de no menos de 5 mil millones de dólares estadounidenses. Tomó otras 243 medidas coercitivas para, por ejemplo, restringir aún más los viajes de visitantes estadounidenses, menoscabar el mercado turístico (como lo estaría en tiempos de guerra) e impedir el suministro de combustible. Desacreditó la asistencia médica que presta Cuba en muchos países, arreció la persecución de las operaciones comerciales y financieras del país en otros mercados e intimidó a inversores extranjeros y a instituciones comerciales. Además, impidió el flujo monetario a familias cubanas a través de instituciones oficiales existentes y asestó duros golpes al sector empresarial privado y por cuenta propia.
Todas estas medidas se mantienen vigentes hasta la fecha y determinan la actual política del gobierno de Biden.
Hay que destacar el destructivo efecto extraterritorial para terceros países.
De esta forma, los grandes bancos europeos (PNB Paribas, el UBS suizo, Creditsuisse o el Postbank alemán) han suspendido incluso pequeñas transacciones con referencia a Cuba y, en parte, han pagado elevadas multas a Estados Unidos ¡en vez de oponerse a esta arbitrariedad según exige la legislación de la Unión Europea! Todas las demandas y reclamaciones hasta las más altas autoridades conducen a la misma respuesta: Los bancos tendrían que poder valorar por sí mismos los posibles daños a su reputación. Y de esta forma, los gobiernos europeos se convierten en cómplices del bloqueo estadounidense y de sus consecuencias devastadoras para Cuba, a pesar de estar a favor de la resolución a favor de su levantamiento.
Por eso, exigimos que se apruebe la resolución y que se tomen al fin acciones concretas contra este bloqueo asesino de Estados Unidos que viola el derecho internacional y los derechos humanos. ¡Cesen las agresiones contra los Estados soberanos en América Latina y en el mundo!
¡Infórmate, actúa!
Apoya la acción de solidaridad a nivel europeo. Habla con otras organizaciones, pero también con conocidos, familiares y amigos sobre la intensificación del bloqueo y el apoyo de la acción de solidaridad.
