“YO SOY FIDEL”: una idea que trascendió al hombre (Parte I)

Hay una imagen que seguramente muchos recordamos: Noviembre de 2016. Cuba acababa de conocer la noticia del fallecimiento del Comandante en Jefe Fidel Castro.

En pocas horas comenzó a repetirse una frase en plazas, escuelas, universidades y centros de trabajo. Nadie la organizó, nadie la impuso, y, sin embargo, recorrió toda la isla. La frase era muy sencilla: "Yo soy Fidel".

Siempre me ha parecido interesante preguntarme qué significaba realmente aquella expresión. Porque nadie pretendía sustituir a Fidel. Tampoco era una consigna circunstancial.

Aquellas tres palabras expresaban algo mucho más profundo: la decisión de miles de personas de asumir como propios los principios y valores que él defendió durante toda su vida.

En ese momento quedó demostrado que Fidel, además de un líder histórico, se había convertido en una referencia ética, política e ideológica. Su legado ya no dependía de su presencia física, sino de la capacidad de un pueblo para hacerlo suyo y convertirlo en una guía de actuación cotidiana.

Por eso puede afirmarse que su pensamiento trascendió el siglo XX. Valores que siempre resguardó como la defensa de la soberanía, la unidad nacional, el compromiso con la justicia social y la capacidad de resistir las presiones externas sin renunciar a los propios principios continúan siendo esenciales.

La respuesta popular expresada en "Yo soy Fidel" también dejó otra enseñanza: la mayor fortaleza de un proceso revolucionario no reside únicamente en sus instituciones o en sus dirigentes, sino en la conciencia de su pueblo. Cuando una sociedad actúa unida alrededor de un proyecto común, posee una fuerza moral y política capaz de enfrentar los retos de cualquier época.

Y quizás ahí surge una pregunta que sigue siendo válida, especialmente para las nuevas generaciones: ¿qué significa decir hoy "Yo soy Fidel"?

No significa repetir una frase de memoria, sino asumir una conducta. Significa actuar con honestidad cuando nadie nos observa; ejercer la responsabilidad en cada tarea; defender la patria por encima de los intereses personales; practicar la solidaridad como principio y no como excepción; y, sobre todo, defender la verdad frente a la manipulación y la mentira.

En definitiva, decir hoy "Yo soy Fidel" implica entender que el mejor homenaje a su centenario no consiste únicamente en recordar su obra, sino en hacer vigentes, desde la práctica cotidiana, los valores que marcaron toda su vida.

 

(Corresponsalía de Prensa Latina-Embacuba República Dominicana)

 

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