Jolgorio mercenario en la OEA
Luis Almagro, en su ambición de reelegirse en el cargo al frente de una de las más desprestigiadas instituciones de este planeta, volvió a hacer su campaña usando sus acostumbradas mentiras contra Cuba, Venezuela y Nicaragua.
Lo de Cuba es terrible. Imaginémonos que unos 46 000 colaboradores cubanos en Venezuela, la gran mayoría de ellos médicos, técnicos de salud, enfermeras, educadores, entrenadores deportivos y culturales, están –según Luis Almagro– «enseñando a torturar» en esa nación latinoamericana.




