El presidente Donald Trump ha lanzado una nueva amenaza contra Cuba. No son los desvaríos de «un loco». Hay suficientes evidencias acumuladas durante las últimas semanas que demuestran que, para ocultar la crisis interna de su país, el escándalo del caso Epstein, los asesinatos del ICE, el advenimiento irreversible de un mundo multipolar y la pérdida de credibilidad de los Estados Unidos en el escenario internacional, el emperador estadounidense está dispuesto a actuar como Hitler.
Viene Cuba a rendir emocionado tributo a los combatientes cubanos que en desigual combate enfrentaron al enemigo imperialista que profanaba la soberanía de la Patria venezolana y protegían al Presidente Constitucional Nicolás Maduro Moros.
Honor y gloria a los combatientes caídos en desigual combate. Amor y paz a las venezolanas y venezolanos asesinados por la horda imperialista. Al bravo pueblo venezolano expresamos la más profunda solidaridad de Cuba.
Habría que preguntarse qué entiende el imperio estadounidense por Estado fallido, con el cual enfermizamente tilda a Cuba.
¿Puede un Estado fallido tener un sistema de educación de referencia en el mundo entero? ¿Contar con una Salud Pública, reconocida en todo el planeta, capaz de garantizar el bienestar de su población y el de otros pueblos? ¿Acaso ese ente enfrentaría una pandemia como la de la covid-19, poniendo a disposición vacunas generadas en tiempo récord?
Señor Presidente:
Desde septiembre del pasado año, Cuba ha venido denunciando los planes hegemónicos y criminales de Estados Unidos y su proyección agresiva contra Venezuela y la región. Hemos expuesto con claridad las graves e impredecibles consecuencias de la conducta irresponsable del gobierno de EE.UU. para la estabilidad política, social y económica de América Latina y el Caribe, y en sentido general para la paz y la estabilidad internacionales.