Desde 1960, el internacionalismo médico cubano ha sido una estrategia nacional de la revolución: la solidaridad Sur-Sur, incluso en el ámbito de la salud, comenzó con el terremoto que devastó Valdivia en Chile. Pero continuó en Argelia primero, y luego a lo largo de las décadas, en los países más pobres de África y América Latina, inmersos en la transición poscolonial.