Con gran emoción y sentimientos solidarios suscribí el libro de condolencias que se abrió en la Embajada de la República Bolivariana de Venezuela en honor a las víctimas de la ilegal y criminal agresión llevada a cabo por los Estados Unidos contra ese hermano pueblo, el 3 de enero de 2026, que culminó con el secuestro del legítimo presidente de ese país Nicolás Maduro Moros y su esposa Cilia Flores.
El gobierno de EE.UU. está aprovechando con fines oportunistas y de manipulación política lo que parecería un gesto humanitario.
En el marco del intenso esfuerzo de recuperación que de inmediato se inició en Cuba a raíz del paso del huracán Melissa por el territorio nacional el 29 de octubre de 2025, y de la asistencia solidaria que también llegó desde el primer momento, el gobierno de EE.UU. proclamó la intención de enviar ayuda humanitaria.
No existen conversaciones con el gobierno de EE.UU, salvo contactos técnicos en el ámbito migratorio.
Siempre hemos tenido disposición a sostener un diálogo serio y responsable con los distintos gobiernos de EE.UU, incluido el actual, sobre bases de igualdad soberana, respeto mutuo, principios de Derecho Internacional, beneficio recíproco sin injerencia en asuntos internos y con pleno respeto a nuestra independencia.
La República Bolivariana de Venezuela rechaza, repudia y denuncia ante la comunidad internacional la gravísima agresión militar perpetrada por el Gobierno actual de los Estados Unidos de América contra territorio y población venezolanos en las localidades civiles y militares de la ciudad de Caracas
3 de enero de 2026