El Partido con las armas de la cultura y la ética.
Granma, 2 de junio de 2021. No son las armas de fuego las que deciden la perdurabilidad de una revolución, es su alcance espiritual el que la sostendrá para las futuras generaciones. Siglos de injusticias fueron barridos cuando la toma de Santa Clara espantó al tirano, que por años había avasallado, no solo la Constitución, sino la dignidad de todo un país. Y mientras los ejércitos –el Libertador primero, y el Rebelde después– intentaban el sueño, escamoteado una y otra vez, desde las formas más radicales en la geografía bélica, un buen número de intelectuales, artistas y escritores se sumaban a la gran odisea redentora desde los no menos peligrosos escenarios espirituales.




