Compañeras, compañeros:
Permítanme comenzar con palabras que tienen más de un siglo.
“Cuando un pueblo fuerte quiere dar batalla a otro, compele a la alianza y al servicio a los que necesitan de él. Lo primero que hace un pueblo para llegar a dominar a otro, es separarlo de los demás pueblos.”
Lo dejó escrito José Martí, hace 130 años después de asistir a la Conferencia Monetaria, un convite interesado del pujante Estados Unidos a las jóvenes repúblicas de Nuestra América en aquel entonces.
Compagne, compagni:
Vorrei iniziare con parole che hanno più di un secolo.
“Quando un popolo forte vuole dare battaglia ad un altro, obbliga all'alleanza ed al servizio di chi ha bisogno di lui. La prima cosa che fa un popolo per arrivare a dominare un altro, è separarlo dagli altri popoli”.
José Martí lasciò questo scritto,130 anni fa, dopo aver partecipato alla Conferenza Monetaria, un invito interessato dei fiorenti Stati Uniti alle giovani repubbliche della Nostra America.
El Gobierno de los Estados Unidos, abusando del privilegio que le otorga su condición de país anfitrión, decidió tempranamente excluir a Cuba, Venezuela y Nicaragua de la IX Cumbre de las Américas, que se celebrará en la ciudad de Los Ángeles este mes de junio. Se negó a atender los justos reclamos de numerosos gobiernos para que cambiara esa posición discriminatoria e inaceptable. No existe una sola razón que justifique la antidemocrática y arbitraria exclusión de país alguno del hemisferio de esa cita continental. Es algo que las naciones de América Latina y el Caribe advirtieron desde la VI Cumbre celebrada en Cartagena de Indias, en 2012.