Defensa proletaria de la alegría.
El 1ro. de Mayo en Cuba sigue siendo lo que era cuando desfilé por la Plaza la primera vez, lo que es desde que triunfó la Revolución: un momento de alegría, de mostrar lo que somos, de probar al mundo que con toda la precariedad que enfrentamos, que con todo el sacrificio que debemos hacer, con «tantos palos que nos ha dado la vida», seguimos siendo muy capaces de arrollar a paso de conga por el comunismo.



