Como se informó, entre los meses de enero y marzo del presente año, se concedieron beneficios de excarcelación anticipada a 553 personas sancionadas por delitos diversos. Estos beneficios, se otorgaron conforme a los requisitos previstos en ley y a las características de cada uno de los sancionados.
Señor Presidente:
Lejos de incentivar la construcción de un mundo más solidario y cooperativo, se multiplican las desigualdades, la pobreza, el hambre y la exclusión. Una exigua minoría disfruta el incremento exponencial de su riqueza, mientras las amplias mayorías luchan por la supervivencia.
Los actuales patrones de producción y consumo son irracionales e insostenibles y amenazan la existencia de la especie humana.
Es indispensable luchar por un orden internacional justo, democrático y equitativo centrado en el ser humano, en los pueblos del mundo.
La promoción y protección de los derechos humanos es un ideal común. Ningún país está exento de retos, y ninguno tiene autoridad para considerarse un paradigma en la materia, juzgar a los demás, y mucho menos, para politizar y utilizarlos para estigmatizar Estados soberanos y proyectos económico-sociales que no se ajusten a los designios de los amos de las finanzas, los mercados y las armas.
Los intentos imperialistas de convertir este Consejo de Derechos Humanos en un tribunal contra países que no se subordinan a los intereses geopolíticos de gobiernos poderosos, erosionan la credibilidad de este órgano y parecerían intentar retrotraerlo a los derroteros de la extinta Comisión de Derechos Humanos, que implosionó precisamente por esas prácticas.
El Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, señaló en Twitter que la «Inclusión, cooperación, justicia social, dignidad humana, respeto de la diversidad, son los principios que defiende Cuba como miembro del Consejo de Derechos Humanos de la ONU».
El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, denunció este miércoles que los derechos humanos son para Estados Unidos “un instrumento utilitario que usa con oportunismo para atacar a países que no se le subordinen, mientras premia y financia a Gobiernos con pésimo historial” en la materia.