Mayo
10
2019
La Bienal de La Habana, vista desde el muro
Si hay un lugar que une a sirios, troyanos y otros turistas de procedencias disímiles con las esencias más legítimas de la variopinta población que (con)vive en la capital cubana, ese lugar es el Malecón. Es el sitio de ponernos de acuerdo sobre la indiscutible belleza de una ciudad que, más allá de su cuestionable condición de Ciudad Maravilla, apuntala sus portales y edificaciones derruidas con el cotidiano de la gente que la habita, con sus alegrías y tristezas, sus esperanzas y decepciones, su juventud y su vejez.
