Discurso de Aristos Damianou, miembro de la Secretaría y Buró Político del Partido AKEL, Diputado, en el Acto organizado por la Embajada de Cuba con motivo del 73º Aniversario del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.
Nicosia, 23 de julio de 2026.
Es para mí un gran honor y una profunda emoción estar hoy aquí, en nombre de la dirección del AKEL, junto a militantes del Partido, para conmemorar juntos uno de los aniversarios más significativos del movimiento revolucionario y antiimperialista del siglo XX. Me refiero al 73.º aniversario del asalto a los cuarteles de Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, el día que marcó el inicio de la Revolución cubana y cambió para siempre el rumbo de Cuba —y, en verdad, de toda América Latina.
El 26 de julio de 1953 no es un aniversario más en la historia moderna de Cuba. Es un símbolo de resistencia frente a la tiranía, un símbolo de fe en la capacidad de un pueblo para determinar su propio futuro. Aquella mañana, un pequeño grupo de jóvenes revolucionarios, liderados por Fidel Castro, decidió enfrentarse a la dictadura de Fulgencio Batista, sabiendo que sus posibilidades de éxito eran escasas. La batalla se perdió. Sin embargo, la historia empezó a cambiar.
Las persecuciones, las torturas y las ejecuciones que siguieron no lograron aplastar el ideal revolucionario. Al contrario, lo fortalecieron. Ante el tribunal, Fidel no pidió disculpas. Denunció al régimen y expuso su visión de una Cuba libre, independiente y socialmente justa.
