Cuba en Niger

Por más socialismo contra el golpe blando

La farsa de San Isidro, de pésima factura, ha sido el intento de Estados Unidos para echar a andar un golpe de Estado blando en Cuba. No se puede ver de otra manera    

Autor: Karima Oliva Bello 

La Revolución Cubana puso en el centro del sistema político de la nación la dignificación de la vida y es eso lo que está en juego hoy Foto: Ariel Cecilio Lemus

San Isidro, un acto de reality show imperial

La Revolución Cubana no acostumbra a mentir ni a disfrazar las verdades. A no mentir jamás, nos enseñó Fidel, el hombre que vive en cada revolucionario cubano

Autor: Enrique Ubieta Gómez 

Aprueban ensayos clínicos con candidatos vacunales Mambisa y Abdala

Tras una minuciosa revisión del expediente presentado, que incluyó las evidencias de los resultados del desarrollo farmacéutico y los estudios en animales, el Centro para el Control Estatal de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos (Cecmed), autorizó el inicio de los ensayos clínicos de los dos nuevos candidatos vacunales cubanos contra la COVID-19, denominados Mambisa (CIGB-669) y Abdala (CIGB-66).

¿Quién está detrás del show anticubano que es La farsa de San Isidro?

La cotidianidad de San Isidro, en La Habana Vieja, se ha visto alterada por un grupo de personas -14 en total, 4 de ellas pertenecientes al llamado Movimiento San Isidro-, quienes se han convertido en centro de un nuevo show contrarrevolucionario, auspiciado y apoyado por el gobierno estadounidense

Autor: Raúl Antonio Capote 

Maradona siempre declaró su amor y agradecimiento por el apoyo que le brindó el Comandante en Jefe durante una de las etapas más difíciles de su vida.

Maradona es el mismo ser de las imágenes que lleva tatuadas en su cuerpo. En un hombro, el Che Guevara y, en su invencible pierna izquierda, la que preñó de goles y amor por los aficionados: Fidel

Autor: Oscar Sánchez Serra  

 Nadie llevó la pelota más pegada al pie, como si lo hiciera con la mano; tampoco nadie fue tan diáfano y, al propio tiempo, tan sensible, en la cancha y fuera de ella; nadie corrió, en apenas diez segundos, casi 60 metros con la esférica, «amarrada» a sus botines para liberarla en un gol que estremeció al mundo, en 1986.

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