Palabras del Embajador de Cuba en Panamá en acto por el 70 Aniversario del Día de la Rebeldía Nacional.

Estimadas y estimados embajadores;

Estimadas y estimados compañeros que nos acompañan;

Constituye un honor contar con su presencia en el día de hoy para celebrar el 70 Aniversario de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, fecha trascendental en la historia de la Revolución cubana, de la lucha por la independencia y por la soberanía del pueblo cubano.

Sobre estos acontecimientos, Fidel expresó: “Y así, aquel 26 de Julio fue para nosotros un minuto, en que cuando parecía culminar una lucha, cuando parecía culminar un esfuerzo para iniciar la batalla por la liberación de nuestro pueblo, no era el fin, sino el comienzo”.

Y nuestro pueblo es uno de esos pueblos que no tembló nunca ante el sacrificio, es uno de esos pueblos que no tembló nunca ante el precio que le obligasen a pagar por su dignidad y por su libertad; un pueblo que no tembló ni temblará nunca ante el precio que tenga que pagar por su felicidad”, fin de la cita. Las palabras del Comandante en Jefe tienen total vigencia en la actualidad.

La dictadura batistiana, eclipsada por la valentía de esos jóvenes, asesinó, torturó y persiguió brutalmente a muchos de los participantes en estos hechos. Abel Santamaría fue apresado, torturado cruelmente y asesinado en manos de los esbirros.

El joven José Ramón Martínez Álvarez, luego de participar en las acciones del 26 de julio, encontró refugio en la Embajada de Panamá en Cuba. Una carta, en términos violatorios del Derecho Internacional, firmada por el propio Batista exige al embajador panameño la entrega del revolucionario.  Con altruismo, el diplomático panameño salvaguardó la vida de Martínez Álvarez, solicitó asilo a su gobierno, y custodió al joven hasta el aeropuerto desde donde viajó a Panamá. José Ramón fue uno de los 82 expedicionarios del Yate Granma en 1956. Fue uno de los caídos durante el combate en Alegría de Pio.  El gesto del Embajador fue una muestra de la simpatía y amistad que siempre han unido a los pueblos de Cuba y Panamá por su lucha independentista.

Estimadas y estimados:

Gerardo Abreu Fontán, joven humilde, que después del golpe de Estado de Fulgencio Batista en marzo de 1952 se dedicó a la lucha clandestina contra la Dictadura. Lo asesinan un 6 de febrero de 1958. Le mutilaron la lengua y sus órganos genitales. Su cadáver presentaba 15 heridas de cuchillo y 57 balazos. Dejaron su cuerpo en el entonces Tribunal Supremo de Justicia, para aterrorizar a los que, como él, combatían contra la tiranía.

El 13 de agosto de 1957, en San Juan y Martínez, provincia de Pinar del Rio, los jóvenes Luis y Sergio Saíz Montes de Oca, de solo 18 y 17 años, respectivamente, fueron vilmente asesinados por esbirros de la dictadura batistiana quienes perpetraron la masacre de los jóvenes quienes estaban indefensos y desarmados.

Raúl Palomo Leyva, el cuarto hijo de un matrimonio de personas humildes del antiguo Ingenio Santa Ana de Auza, del municipio San Luis, provincia Santiago de Cuba; un joven inquieto y decidido, de carácter serio, reservado, hablaba poco, pero cariñoso, buen hijo y buen hermano. Un día, se va a casa de Juan Bautista Palomo Fernández, su tío, tomó su revolver y se marchó a la Sierra Maestra para incorporarse a la lucha revolucionaria. Fue asesinado cobardemente tras una emboscada de los soldados de la Dictadura. Mi abuelo Juan contaba con tristeza sobre los males y los abusos a los que eran sometidos los pobres por los militares en la Cuba rural neocolonial. Su sobrino Raúl, primo de mi madre, murió por sus ideales y por una patria libre que hoy podemos disfrutar gracias a nuestra gloriosa Revolución.

Como ellos, miles de jóvenes cubanos durante la dictadura de Fulgencio Batista, con el auspicio de los gobiernos de EE.UU., fueron vilmente asesinados en mi país. La película Ciudad en rojo, que veremos a continuación se basa en la novela cubana Bertillón 166 de José Soler Puig, premio casa de las Américas, narra los asesinatos y la cacería de la dictadura, la insurrección, la rebeldía, la solidaridad entre estudiantes y trabajadores, los conflictos, los ambientes crudos, las situaciones tensas y la lucha de todos por abrirse paso hacia la libertad. Recrea la atmósfera de la ciudad de Santiago de Cuba en los terribles años de la tiranía de Fulgencio Batista.

“Bertillón 166” era la clave utilizada por el gobierno dictatorial para publicar en la prensa la causa de la muerte de los jóvenes torturados y asesinados que aparecían en cada rincón de la ciudad al amanecer.

La jornada de celebración por el Día de la Rebeldía Nacional no finaliza hoy. Seguiremos conmemorando y recordando a nuestros mártires. Lo haremos desde Panamá el domingo 30 cuando se realice una caravana contra el bloqueo. Y luego, habrá una fiesta cubana por el 70 aniversario de aquella gesta histórica que es guía y convicción de lucha.

Como expresó el Presidente cubano hoy, mientras exista el bloqueo genocida contra Cuba, y EE. UU quiera pisotear la dignidad de los cubanos, habrá muchos Moncada que asaltar.

Raúl y Fidel nos han enseñado a tener fe en la victoria. La ocasión es propicia para recordar las siguientes palabras de Raúl: Hoy, con la independencia ya conquistada y la presencia permanente de Fidel entre nosotros, podemos afirmar que por difícil sean las circunstancias, por grandes que sean los desafíos, nuestro pueblo defenderá por siempre su soberanía y su Revolución socialista. La Historia ha demostrado que sí se pudo, sí se puede y siempre se podrá, fin de la cita.

Viva el Día de la Rebeldía Nacional. Viva la Revolución cubana. Viva la Generación del Centenario. Somos Continuidad y aquí no se rinde nadie. Patria o Muerte, venceremos.

 

 

 

 

 

 

 

 

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