Hoy, los cubanos residentes en América Latina y el Caribe elevamos nuestra voz de memoria, dignidad y compromiso al recordar la caída en combate de nuestro Apóstol, José Martí, símbolo eterno de la independencia, la justicia social y la soberanía de los pueblos. Martí no murió solamente por Cuba; murió por la unidad de Nuestra América, por el derecho de los pueblos a vivir libres de dominación y por la construcción de una patria grande basada en la solidaridad, el respeto y la dignidad humana. Su pensamiento sigue iluminando el camino de quienes defienden la autodeterminación y la identidad latinoamericana frente a cualquier forma de presión o injerencia extranjera.
Ante las medidas y políticas del gobierno de los Estados Unidos que afectan al pueblo cubano, reafirmamos nuestra disposición de continuar el legado martiano de resistencia, dignidad y defensa de la soberanía nacional. Ninguna dificultad podrá quebrantar el espíritu de un pueblo que ha aprendido a luchar por su independencia y su derecho a decidir su propio destino.
Desde cada rincón de América Latina y el Caribe, los cubanos unidos mantenemos vivo el pensamiento de Martí cuando expresó que “Patria es humanidad”, y hacemos nuestro su llamado a la unidad de los pueblos frente a las injusticias y las amenazas contra la paz y la dignidad de nuestra región.
Honor eterno a José Martí.
Viva la solidaridad entre los pueblos de América Latina y el Caribe.
Viva Cuba soberana y digna
