En Líbano recuerdan legado del Che

En Líbano recuerdan legado del Che

El presidente de la Asociacion de Amistad Libanesa-Cubana, Maurice Nohra, publicó en los medios locales y regionales, el siguiente artículo en ocasión del aniversario de la desaparición física del Guerrillero Heroico, Ernesto Che Guevara.

Guevara, el símbolo revolucionario internacionalista que nunca se ausenta

Ernesto Che Guevara no fue solo argentino. Por su identidad intelectual y humana fue latinoamericano e internacionalista, perteneciente a los habitantes de la Tierra y a sus aspiraciones de liberarse de toda injusticia social y de la opresión nacional de sus países. Por eso los pueblos y las masas de sus pobres sienten a Guevara cerca de ellos, de sus preocupaciones y de sus causas, frente a quienes los explotan, aunque sean de su misma sangre.

No es extraño que la imagen de Guevara se haya extendido por todo el mundo, traspasando las fronteras de los países y los continentes, ni que abunden los escritos sobre él en los más diversos países.

Han pasado 59 años desde el fallecimiento de este pensador revolucionario, graduado originalmente como médico en la universidad de Argentina. Lo ocupaban la búsqueda y la reflexión sobre las causas de la cruel pobreza de los pueblos de América Latina, que vio con sus propios ojos, junto con el atraso de esos países, casi todos los cuales recorrió hasta llegar a Guatemala. Allí se vinculó al Partido Comunista guatemalteco y luchó a su lado contra la agresión militar de Estados Unidos, destinada a derrocar el gobierno nacional del presidente Árbenz en 1954. El régimen sustituto, impuesto por Estados Unidos, reprimió al pueblo y desterró al luchador Ernesto Che Guevara a México. Allí conoció a Raúl Castro y luego a su hermano Fidel, desterrados de Cuba en México. Los unía el pensamiento revolucionario e internacionalista en la lucha contra el imperialismo y su dominio, y por la liberación de los pueblos de América Latina. Guevara partió entonces con Fidel Castro y los revolucionarios cubanos exiliados en el yate «Granma» hacia una playa del oriente de Cuba, para continuar de nuevo la revolución cubana desde las montañas de la Sierra Maestra. Guevara desempeñó un papel destacado junto a Fidel, el Comandante en Jefe, a lo largo de esta revolución, desde 1956 hasta la llegada a la capital, La Habana, y el triunfo de la Revolución a comienzos de 1959.

Los dirigentes de la revolución, y con ellos Guevara, vieron que las campañas de ataque y difamación lanzadas por los aparatos y voceros del enemigo imperialista mostraban la importancia y la fuerza ejemplar del triunfo de esta Revolución en el ámbito latinoamericano e internacional, y que simbolizaba la posibilidad de victoria de esos pueblos mediante la unidad de su lucha.

La respuesta revolucionaria a la agresión militar organizada por los servicios de inteligencia estadounidenses en Playa Girón, a mediados de abril de 1961, con el fin de derribar la revolución cubana, fue frustrada por el pueblo cubano con su unidad y su dirección revolucionaria, de la que formaba parte Guevara. Desde entonces, no se apartó del pensamiento de Guevara la cuestión de enfrentar al imperialismo y su agresividad trabajando por el encuentro y la solidaridad de los pueblos frente a este enemigo común, y por realizar sus aspiraciones compartidas de liberación nacional y social.

Guevara inició su actividad visitando Argelia y reuniéndose con Ahmed Ben Bella, y visitó Egipto y Gaza, donde se reunió con Gamal Abdel Nasser. Mantuvo además numerosos encuentros con dirigentes de países africanos, entre ellos, por ejemplo, Guinea, Malí, el Congo, Tanzania y luego Angola, entre otros, así como en el ámbito más amplio de las relaciones internacionales. Este carácter internacionalista y antiimperialista se manifestó con claridad en el papel de la Cuba revolucionaria y en su solidaridad con la lucha de los pueblos y sus causas. Mientras trabajaba al mismo tiempo con los dirigentes cubanos, con Fidel Castro a la cabeza, para consolidar los cimientos de la Revolución y del Estado cubano, sintió confianza en la fuerza de esta revolución y en la solidez de los pilares del Estado. Se orientó entonces a llevar a la práctica su pensamiento internacionalista, atizando la lucha revolucionaria para liberar a los pobres de América Latina del yugo del imperialismo y de su opresión.

Guevara no quiso descansar después de sus grandes esfuerzos, ni lo atrajo permanecer en puestos destacados del Estado. Se trasladó con algunos de sus compañeros revolucionarios a la lucha de liberación internacionalista en Bolivia. El 8 de octubre de 1967, la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos y sus instrumentos lograron capturarlo, a él, el pensador combatiente, en su puesto de lucha revolucionaria en los montes de Bolivia, y ordenaron matarlo el 8 de octubre. Creían los amos del imperialismo y los reaccionarios que hacerlo desaparecer haría desaparecer su pensamiento, su papel, las aspiraciones de los pueblos y su lucha por la libertad. Pero este pensador internacionalista y combatiente se convirtió en un gran símbolo revolucionario internacional y en un ícono para decenas y cientos de millones de personas. La conmemoración de su martirio se convirtió en sí misma en una expresión de un internacionalismo arraigado que abarca a muchos pueblos de la Tierra.

Y Guevara, por el pensamiento, el papel y la práctica revolucionaria que dejó, es ejemplo y referencia para la juventud que aspira a construir un futuro mejor, y faro para todos los libres del mundo.

 

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