A 15 años de la visita histórica de Raúl Castro Ruz a la República Popular China.

Las relaciones cubano-chinas han superado la prueba del tiempo. Además de sus profundas raíces históricas, el nacimiento de nuestros vínculos en medio de las primeras batallas libradas por la naciente Revolución cubana, otorgó a los lazos bilaterales un sello distintivo que con el paso del tiempo se ha venido profundizando y consolidando.

Además de las visitas históricas realizadas por el líder histórico de la Revolución cubana Fidel Castro Ruz en 1995 y 2003, las efectuadas por el General de Ejército Raúl Castro en 1997, 2005 y 2012 respectivamente allanaron y cimentaron el camino y la voluntad de los liderazgos respectivos de ambos países de profundizar sus vínculos de amistad y colaboración en las más diversas esferas. Cada una de ellas culminaron en decisivos impulsos al desarrollo de los intercambios en varias esferas.

La segunda de esas visitas, realizada del 17 al 21 de abril del 2005, de la cual se cumplen por estos días 15 años, marcaría de manera irreversible la historia de los vínculos cubano-chinos. Las circunstancias históricas en que tuvo lugar, alejadas, como las de Fidel, de todo protocolo y formalismo, y de los rigores que impone la “dictadura del protocolo”, unido a los memorables encuentros que sostuvo con sus homólogos chinos de entonces, y la cálida acogida que le dispensara el pueblo chino, imprimieron a ésta una gran relevancia.

Haber tenido el privilegio de acompañarle en sus dos primeras visitas a China y en varios de los encuentros sostenidos con contrapartes chinas a lo largo de muchos años; haberle escuchado reflexionar sobre las experiencias respectivas de cada país en ese viaje hacia la ignoto que es la construcción del socialismo partiendo de las condiciones nacionales de cada país, serán siempre, experiencias personales que guardaré y atesoraré con infinito orgullo y compromiso.

A casi 60 años del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre los dos países, sirvan estas vivencias como un modesto y a la vez imprescindible homenaje a su sistemática contribución personal al desarrollo y profundización de nuestros vínculos con China. La Medalla de la Amistad que le fuera otorgada el pasado año por las máximas autoridades chinas, en ocasión de las celebraciones por el 70 aniversario de la fundación de la República popular China, así lo confirma. 

Esta segunda visita de Estado a China, formaría parte de un periplo mayor que lo que llevaría también a Laos y Vietnam, país este último en el que se celebraba el XXX Aniversario de la liberación de Vietnam del Sur y la reunificación del país, en cuyo acto central participó como invitado especial.

Se produce en cumplimiento a la invitación que le cursara el entonces Presidente de la RPCh y Secretario General del PCCh, Hu Jintao, en su calidad de Segundo Secretario del Partido Comunista cubano y Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba. El abarcador e intenso programa para la ocasión , fue organizado por el Departamento Internacional del Comité Central del Partido Comunista, en coordinación con otras instituciones chinas.

La visita se producía siete años después de su visita anterior, período en el que tanto en China como en Cuba habían ocurrido múltiples cambios, al igual que en nuestras relaciones bilaterales y en la situación internacional lo que, sin dudas, influiría positivamente en los resultados alcanzados. También dos años después de la segunda visita oficial del Comandante en Jefe y apenas transcurridos cinco meses de la visita del Presidente Hu Jintao a Cuba, ocasión en la que los máximos dirigentes de ambos países alcanzaran importantes consensos y se firmaran importantes acuerdos, que reflejaban el inicio de una nueva etapa en lo bilateral y una estrategia más proactiva de China hacia América Latina y el Caribe. 

Raúl y sus acompañantes arribarían a la ciudad de Urumuqi, capital de la Región Autónoma de Xinjiang, en horas de la mañana del domingo 17 de abril, donde fue recibido por el Presidente de esa Región Autónoma Uighur, Ismail Taliwaldi. Durante su breve estancia en esa ciudad sostuvo conversaciones con el Secretario del Comité del Partido en esa región y miembro del Buró Político, Wang Lequan, en las que éste le actualizó acerca de los logros alcanzados por el territorio en materia de infraestructura, medio ambiente y formación de recursos humanos, como parte de la nueva estrategia de desarrollo hacia el oeste proclamada por las autoridades chinas a partir de 1999.

Al referirse al impetuoso ritmo de desarrollo de China, Raúl felicitó a las autoridades chinas por las políticas implementadas por el Partido y el Gobierno chino y le ratificó que China siempre podía contar con el modesto apoyo de los cubanos.

Allí el máximo dirigente local le pondría al corriente sobre las permanentes maniobras de Estados Unidos para detener e impedir el avance de China, de sus manipuladas críticas en el terreno de los derechos humanos aprovechándose de los problemas étnicos y religiosos en el Tíbet y en Xinjiang y de cómo, a pesar de los intentos estadounidenses por desacreditarla, medio siglo de construcción socialista permitían mostrar que las relaciones entre las distintas nacionalidades alcanzaran su mejor momento histórico. 

 “A pesar de la distancia que nos separa de Estados Unidos, siempre sentimos su constante intervención en nuestros asuntos internos, al igual que le pasa a Cuba”, dijo Wang al destacar además la firmeza y resistencia del pueblo cubano bajo la dirección de su Partido.

En horas de la tarde, la delegación proseguiría su viaje hacia Beijing donde fue recibida por el Jefe del Departamento Internacional del Comité Central del PCCh, Wang Jiarui, que en lo adelante fungiría como su acompañante oficial.

El programa oficial en Beijing haría pedazos las premisas del protocolo habitual para un Vicepresidente, al incluir entrevistas con los cinco principales dirigentes chinos de ese momento: Hu Jintao, Presidente de la RPCh, Secretario General del PCCh y Presidente de la Comisión Militar Central; Wu Bangguo, Presidente del Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional; Wen Jiabao, Primer Ministro; Jia Qinling , Presidente de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo chino y Zeng Qinghong, Vicepresidente de la RPCh y Miembro del Secretariado del Comité Central del PCCh y Presidente de la Escuela Central del Partido.

El programa se iniciaría con la ceremonia oficial de bienvenida, organizada en la explanada del Gran Palacio del Pueblo, algo reservado sólo para jefes de Estado y de Gobierno, ofrecida por el Vicepresidente Zeng Qinghong, quien a su vez encabezaría posteriormente la delegación china en las conversaciones oficiales entre ambas delegaciones.

Durante las conversaciones oficiales, Raúl le agradecería por la colaboración brindada a lo largo de los años y destacaría la importancia de los acuerdos firmados durante la reciente visita del presidente chino a La Habana a fines del 2004. Destacaría también el papel personal del compañero Fidel en la promoción de los vínculos bilaterales y ratificaría una vez más la prioridad que siempre tendrían las relaciones con China.

Zeng, por su parte, destacaría la resistencia y tenacidad de los cubanos en defensa de su soberanía e independencia, y se mostró admirado y satisfecho por los progresos alcanzados en tan difíciles condiciones. Destacó el avance de las relaciones bilaterales, sobre todo a partir de la década del 90, basadas en la confianza mutua, los intercambios personales y el apoyo recíproco en el plano internacional.

El alto dirigente chino expresaría, a nombre de la nueva generación de dirigentes políticos chinos que había asumido poco tiempo antes la conducción del país, la voluntad de contribuir a la consolidación de las relaciones entre los dos países y el apoyo irrestricto del Partido y el gobierno chino a “la causa del socialismo cubano, su independencia y soberanía”.

En ese contexto, se daría a conocer la  decisión del gobierno chino de otorgar un importante donativo a Cuba para la modernización de los servicios meteorológicos cubanos, cuyo documento sería suscrito al concluir las conversaciones por el Canciller cubano y la Viceministra del Ministerio de Comercio de China, Ma Xiuhong, en presencia de ambas delegaciones.

A continuación, Raúl sería recibido por el Primer Ministro Wen Jiabao, ocasión en la que ambos pasarían revista a los principales asuntos de la agenda bilateral y se ratificarían las prioridades respectivas y decisión de trabajar mancomunadamente en el ámbito bilateral e internacional. Durante el mismo, además de expresar también su profunda admiración por los éxitos alcanzados por Cuba, en medio de condiciones tan adversas, Wen rememoraría su encuentro con Fidel en ocasión de la segunda visita que el máximo líder cubano realizara a China en el 2003. La fotografía del abrazo que ambos se dieron entonces fue muy difundida por los medios de prensa a nivel mundial. Aquel fue también un encuentro memorable, una conversación entre verdaderos compañeros de batalla que enfatizaban en que, más allá de los objetivos comunes, el modelo de desarrollo debe responder siempre a las realidades concretas de cada país, de ahí la importancia de “aprender constantemente de la experiencia de otros”.

Durante esa primera jornada, Raúl visitaría además la sede de la Comisión Militar Central, donde sería recibido por el Coronel General XuCaihou, vicepresidente de esa institución y jefe del Departamento Político del Ejército Popular, con quien intercambió ampliamente sobre la situación internacional, el incremento de la hostilidad estadounidense, así como la evolución positiva de las relaciones de cooperación también en el terreno militar.

La primera jornada concluiría con el encuentro con el máximo dirigente chino Hu Jintao en la sede del Gran Palacio del Pueblo. En el diálogo entre ambos, hubo plena coincidencia sobre los temas abordados y fue destacada la forma en que se había avanzado en las relaciones bilaterales, pero también la necesidad de proyectarlas a un nivel más alto, incluso en otros ámbitos, ratificándose en ese clima amistoso el principio de fomentar el desarrollo de cada país socialista con sus peculiaridades propias. Raúl le entregaría al máximo dirigente chino una carta enviada por Fidel, en la que el Comandante en Jefe ratificaba la voluntad de ampliar y profundizar las relaciones de amistad entre los dos pueblos, Gobiernos y Partidos, lo cual el líder chino agradeció.

Acto seguido, el presidente Hu Jintao le ofrecería una cena privada junto a toda la delegación cubana, ajena también al esquema tradicional previsto para ese tipo de visitas. El ambiente fue muy familiar, fuera de toda tónica de los discursos tradicionales, muy deferente, a tal grado que el Secretario General del Partido Comunista chino dialogaría con todos los miembros de la delegación cubana. Hu recordaría su visita a Cuba meses antes y su profunda impresión de Fidel cuando éste le insistió en realizar la ceremonia de recibimiento con el bastón en la mano, gesto que según Hu, fue una muestra palpable de los profundos sentimientos que unen a los dos países, bajo la dirección de sus respectivos partidos. Destacó también el amplio consenso alcanzado en todos los temas, y satisfactorio avance en la implementación de los acuerdos suscritos.

La segunda jornada depararía también encuentros memorables como los sostenidos con WuBangguo, presidente del Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional y JiaQinglin, presidente de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino (la mayor organización social del país), ambos miembros del Comité Permanente del Buró Político del PCCh. Con el primero, se produciría un amplio intercambio de experiencias sobre el funcionamiento tanto de las instituciones parlamentarias como de los gobiernos locales y con el segundo, un enriquecedor encuentro en el que ambos intercambiaron sobre el trabajo de ambos partidos y estados hacia la sociedad.

Como parte del programa en Beijing, la delegación cubana, visitaría también la Zona de Desarrollo Tecnológico de Beijing, sede de más de 1 600 empresas de las ramas automotriz, manufacturera microelectrónica y biofarmacéutica. Allí visitó BiotechPharmaceutical Ltd. Co., la primera conjunta para el desarrollo, la producción y comercialización de nuevos medicamentos biotecnológicos. Tras recorrer algunas áreas y compartir con trabajadores y científicos, Raúl dejaría plasmado en el libro de visitantes: “A los compañeros chinos y cubanos de BiotechPharmaceutical: Este Centro salvará muchas vidas, los felicito. Venceremos”.

En horas de la mañana, la comitiva había depositado una ofrenda floral en el monumento a los héroes, en la Plaza Tiananmen, y en la tarde acudiría al Mausoleo de Mao Zedong y de otros héroes de la Revolución china, a rendir tributo. Al concluir, la visita al Mausoleo Raúl comentaría: “Esta es una visita justa y correcta para rendir homenaje a un gran hombre, una figura histórica, cuyo valor de hacer la Revolución en China es inmenso”. “Honor y Gloria al gran Mao Zedong, fundador del glorioso Partido Comunista Chino y del Heroico Ejército Popular de Liberación, que levantó para siempre al pueblo chino para que nunca más fuera explotado ni humillado por nadie”, escribiría finalmente en el libro de visitantes.

Al concluir la segunda jornada, Raúl y su comitiva visitarían la Embajada cubana en Beijing, donde el General de Ejército compartió con los funcionarios de la misión diplomática cubana y sus familiares, y con compatriotas que trabajan en varios proyectos de cooperación o inversión, o estudiaban en el país asiático. Allí les comentó sobre el significado del periplo por varios países asiáticos con los que Cuba mantiene relaciones muy estrechas y profundiza la amistad y la cooperación, y calificó de muy positivos los resultados de la estancia en Beijing.

Al decir de un importante académico chino, en menos de 30 horas el General de Ejército se había entrevistado con cinco de los nueve principales dirigentes del país.

A la mañana siguiente, la delegación proseguiría viaje hacia Shanghái, donde igualmente sostendría contactos con las principales figuras locales del Partido y del Gobierno y recorrería centros de desarrollo urbano y áreas de ciencia dedicadas al impulso de las más modernas tecnologías de punta.

En Shanghái, sería recibido por ChenLiangyu, miembro del Buró Político del Partido y entonces Secretario del Comité Municipal del Partido en la estratégica municipalidad de Shanghái, directamente subordinada al gobierno central. Durante el encuentro, Raúl destacó sus impresiones sobre el impetuoso desarrollo de la ciudad y en especial, el distrito de Pudong donde tres lustros antes, no existía nada y había llegado a convertirse en uno de los territorios urbanos de mayor y más acelerado progreso de todo el país.

Precisamente en el momento de la visita de Raúl su delegación, se celebraba el aniversario 15 de la decisión del Gobierno central chino de convertir esta zona de 570 kilómetros cuadrados, en el centro de la apertura y el desarrollo de Shanghái.

 “Es verdaderamente alentador todo lo que han hecho ustedes. Por eso comprendemos mejor por qué hay algunos preocupados por ahí con el desarrollo de China; en cambio, nosotros nos sentimos confiados y alegres, porque ustedes confirman algo que decimos por allá, y es que un mundo mejor es posible”, dijo Raúl ante las principales autoridades del distrito, tras escuchar una detallada explicación ofrecida por el alcalde.

 “Ya Fidel nos había contado de su último viaje en el 2003 lo impresionado que estuvo al ver el impetuoso desarrollo de Shanghái con respecto a su primera visita en el 95. Y cuando uno piensa que todo este adelanto se logró en 15 años, pone a andar la imaginación para preguntarse por dónde andará China dentro de 50 años; yo no lo veré, pero me lo imagino”, comentó.

Posteriormente, la delegación hizo un recorrido por las modernas áreas de desarrollo industrial y pudo apreciar el avance tecnológico en el Centro Nacional de Ingeniería para Biochips, inaugurado en enero del 2004 con financiamiento del Gobierno, con el objetivo de integrar la biotecnología, la informática y la medicina tradicional, en la fabricación de chips genéticos, proteínas, tejidos y bioinformática y la fabricación de test de embarazo y chips para sanidad alimentaria. Allí se habló de las amplias posibilidades de la biotecnología cubana, en el campo de los anticuerpos monoclonales y el interés de propiciar la cooperación bilateral en áreas muy promisorias y específicas de la producción de vacunas, medicamentos, ingeniería genética, y producción de anticuerpos monoclonales.

Como parte del programa, la delegación visitaría también otras áreas de interés económico y social, entre ellas el Tren de Levitación Magnética, primero de su tipo en el mundo, que une a Pudong con el Aeropuerto Internacional de Shanghái; la Torre de Televisión “Perla Oriental”, el Museo de la Planificación de Shanghái, que muestra el desarrollo y la planificación urbanística de Shanghái y por último, una visita a la sede de una organización de base del Partido en el barrio Luwan, de Shanghái, en la que recibió una explicación sobre el trabajo partidista en la  base.

Concluía así una fructífera visita en la que, a todos los niveles, los interlocutores chinos se refirieron a la importancia del nuevo momento que se abría en las relaciones sino-cubanas, tras la visita del presidente Hu Jintao a Cuba, los acuerdos firmados durante la misma y la necesidad de llevarlos a la práctica. Resultó evidente que las relaciones cubano-chinas no sólo cuentan entre sus garantías con la existencia de excelentes vínculos a nivel político y estratégico, sino también con vínculos económicos mutuamente beneficiosos que consolidan la interdependencia y complementariedad entre los dos países.

La amplia e inusual cobertura brindada por la prensa china a la visita, con artículos en primera plana y reseña de los momentos más importantes en los noticieros estelares de la televisión china, remarcó el carácter político de la misma, la amplia cooperación existente entre ambos partidos comunistas en el poder, así como el incremento de la voluntad política de los principales dirigentes de ambos países de elevar a un nuevo nivel las relaciones políticas, económicas y de cooperación entre las dos naciones, resaltando el carácter socialista de ambos procesos y explorando nuevas vías de desarrollo partiendo cada cual de sus propias realidades.

 

29 de abril de 2020 (Tomado de CubaMINREX- Embajada de Cuba en China)

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