Ginebra, 10 de septiembre de 2026. En una sala abarrotada, que obligó a muchos participantes a permanecer de pie, la sede de las Naciones Unidas en esta ciudad suiza acogió un evento de discusión académica y política bajo el tema: “La asfixia como política: el costo humano del bloqueo contra Cuba”.
El encuentro, moderado por el embajador Rodolfo Benítez Verson, representante de Cuba ante la ONU en Ginebra, permitió intercambiar a fondo sobre el impacto del recrudecimiento de la política de hostilidad y agresión del gobierno de los Estados Unidos contra Cuba e identificar acciones prácticas a emprender para enfrentar esta escalada en el sistema multilateral, en particular en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.
Las presentaciones iniciales estuvieron a cargo de panelistas con alto prestigio y reconocimiento internacional, como son los casos de Zaina Jallad, Relatora Especial sobre medidas coercitivas unilaterales del Consejo de Derechos Humanos; George Katrougalos, Experto Independiente del Consejo para la promoción de un orden internacional democrático y equitativo; Guillaume Long, investigador principal del Centro para la Investigación Económica y sobre Políticas de Washington y Alfred Maurice Zayas, Profesor de la Escuela de Diplomacia y Relaciones Internacionales de Ginebra, Suiza.
Los asistentes tuvieron la oportunidad de escuchar una intervención especial, por video, del Canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla. El ministro cubano brindó información actualizada sobre la política de Estados Unidos hacia Cuba y los daños que esta provoca en todos los ámbitos. Informó que el 27 y 28 de octubre próximo, la Asamblea General de la ONU considerará nuevamente el tema del bloqueo contra Cuba. Resaltó que, a pesar de las extraordinarias presiones del gobierno de los Estados Unidos, Cuba obtendrá nuevamente un respaldo abrumador en la votación de la resolución, el 29 de octubre.
Varias intervenciones en el evento coincidieron en señalar que estamos ante un plan deliberado, bien estructurado y fríamente calculado del gobierno de Estados Unidos, dirigido a provocar carencias extremas a las familias cubanas, y crear una crisis humanitaria para desestabilizar al país y lograr su propósito histórico de derrotar la Revolución Cubana.
En ese contexto, se denunciaron las medidas de reforzamiento extremo del bloqueo impuestas en los últimos meses contra Cuba, incluyendo un brutal cerco energético y sanciones secundarias contra entidades o personas de terceros países, solo por tener vínculos con la Isla.
También se expresó preocupación generalizada por el enorme impacto humanitario que está teniendo esta escalada, con el consiguiente deterioro en la calidad de vida del pueblo, a pesar de los esfuerzos del gobierno cubano para proteger la población y mitigar en todo lo posible los daños.
Se hizo referencia a la relevancia de que por primera vez se haya logrado traer a examen en el Consejo de Derechos Humanos el tema del bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba. En ese contexto, también se destacó como una novedad muy positiva que, por primera ocasión un mecanismo especializado independiente del sistema de Naciones Unidas haya presentado ante el Consejo una evaluación de los daños que ocasiona el bloqueo, a partir de evidencias constatadas directamente en el terreno por la Relatora Especial para medidas coercitivas unilaterales, como resultado de su visita a Cuba.
Se destacaron, igualmente, las importantes recomendaciones de la Relatora Especial respecto a los pasos prácticos que debe dar el gobierno de Estados Unidos respecto a Cuba. Entre estas acciones se incluyen levantar todas las medidas coercitivas contra Cuba; eliminar las restricciones a los suministros de bienes esenciales; cesar la designación de Cuba como país patrocinador del terrorismo; derogar el estado de emergencia nacional por la supuesta amenaza de Cuba; poner fin a las multas a bancos por vínculos con Cuba; eliminar todos los obstáculos para el envío de remesas y dirimir sus diferencias con Cuba mediante el diálogo en lugar de las presiones.
Los participantes expresaron su apoyo y solidaridad con Cuba y su reconocimiento a la resistencia y firmeza del país frente a la escalada de hostilidad, presiones y reforzamiento extremo del bloqueo.
Participaron en el evento representantes de múltiples países, organizaciones internacionales, organizaciones no gubernamentales e instituciones académicas.
Texto integro de las intervenciones


