Cuba bajo asedio y agresión. Partes I, II y III

Asunción Paraguay. 14 de julio de 2021. El abogado Hugo Ruiz Díaz Balbuena, Especialista en Derecho Internacional y miembro del Foro de Intelectuales y Académicos Progresistas, escribió una serie de tres artículos en los que aborda desde distintos ángulos el conflicto histórico de la Revolución Cubana con el imperialismo yanqui, en particular su dimensión actual. Lea aquí las tres partes de: “Cuba bajo asedio y agresión”.

PARTE I. Grado de relación de fuerzas a nivel internacional. Crisis del capitalismo y del imperialismo

De Buenos Aires a Méjico y a La Paz; de Managua, pasando por Kabul, Bagdad, Saná, Damasco, Managua y de Caracas a La Habana, asistimos a una remodelación de paradigmas a nivel internacional. Estamos en presencia de la más que profunda crisis de hegemonía de Estados Unidos, del declive irreversible de su poder y modelo societal. 

Dice Gramsci: “…las relaciones internacionales inciden en forma pasiva o activa sobre las relaciones políticas. Cuanto más subordinada a las relaciones internacionales está] a· vida económica inmediata de una nación, tanto más un partido determinado representa esta situación y la explota para impedir el adelanto de los partidos adversarios…”. (Notas sobre Maquiavelo, p. 56).

A
Entender el contexto internacional, analizarlo, es un elemento esencial para entender la actual agresión contra Cuba. En efecto esta nueva agresión contra el pueblo y la Revolución Cubana se produce en una situación coyuntural de extrema debilidad del imperialismo y del sistema capitalista que encabeza. 

Para el imperialismo norteamericano, varios Vietnam aparecen como una pesadilla inquietante en la evidente decadencia y caída libre al abismo. 
Más que humillante derrota en Irak. 
Derrota estratégica militar, política y geopolítica en Afganistán (tuvo que huir en estampida por la noche). 
Catastrófica derrota militar y política ante Ansarolà (Yemen) con su satélite Arabia Saudita. 
Debilidad extrema en Siria (conducta delincuencial de tropas norteamericanas: robo de petróleo y minerales, de alimentos, asaltos de bandoleros militares contra la población…). 
Fracaso de la política de agresión, de actos de coerción y de fuerza contra Irán. 
Fracaso de la política de coacción, de sanciones multidimensionales contra Rusia. 
Fracaso de la política de agresión contra China. 
Fracaso de la política de fuerza contra Rusia, Alemania y otros para impedir la construcción del gaseoducto Nord Stream 2. 
Fracaso en Ucrania y de apropiación de Crimea, con su brazo militar OTAN. 
Y como reverso: una recomposición de la relación de fuerzas en Asia, Asia Menor, Europa y Eurasia. 

B
En el plano regional. Fracaso de la política de destrucción y apropiación de Méjico. 
Fracaso del sátrapa Macri en Argentina. 
Fracaso del modelo pinochetista, de la derecha en su conjunto y del tirano Piñeira en Chile. 
Fracaso del golpe de estado perpetrado en Bolivia y de su política de aniquilamiento. 
Rotundo fracaso de su satélite Bolsonaro y de las élites en Brasil.
Fracaso de su política de aniquilamiento de la población y de proyectos alternativos en Colombia, un cementerio a cielo abierto. 
Caos y anarquía en Paraguay. 
Fracaso y derrota en Perú (independientemente que Castillo sea o no proclamado). 
Ecuador, ingobernable con estallidos sociales a la vuelta de la esquina. El gobierno de derecha de Uruguay aislado y en problemas. 
El reverso: insurrecciones y ofensiva de los pueblos en medio de intentos de construcción de alternativas con variaciones indiscutibles de las relaciones de fuerza. 
Pérdida pues, de hegemonía, de credibilidad; crisis de institucionalidad, de gobernabilidad, tanto del imperialismo y de su política de recuperación del Patio Trasero, como de las clases, expresiones políticas, empresariales, intelectuales, religiosas, culturales a nivel regional. Y a ello, sumar el proceso de descomposición en el interior mismo del imperialismo norteamericano.

C
A estos elementos tienen que ser agregados tres que tienen carácter estratégico y acentúan la desesperación y violencia imperialista y neofascista. Primero, la impotencia extrema y debilidad estructural que se manifiesta en el resultado adverso de la política de destrucción de la Revolución Bolivariana, aun cuando las agresiones continúen. Segundo. A pesar de la Guerra Sucia Hegemónica, de políticas de agresión constantes con sus gobiernos neocoloniales de la región, no han podido derrocar al gobierno de Nicaragua encabezado por Ortega. 

Y por último y lo más doloroso, la reversión popular del golpe de Estado fascista en Bolivia y conjuntamente, una situación radicalizada y explosiva en Perú. En resumen, fracaso de la contraofensiva ejecutada contra los pueblos y contra proyectos alternativos. 

Es en este tipo de crisis que todo imperialismo (toda clase dominante), se vuelve más peligroso, más violento; justamente porque tiene como única arma, la violencia, la utilización de la violencia y la fuerza en medio de ruptura del consenso. Las vías para las transformaciones sociales están abiertas de par en par. 
La agresión actual contra la Revolución cubana es una muestra más de esta crisis del imperialismo y de políticas erradas de violencia bruta como mecanismo de intentar prolongar su dominación en el hemisferio. 

Definitivamente, el imperialismo norteamericano, no aprendió las lecciones de su fracaso y derrota de 60 años ante la Revolución cubana. Y con esta agresión, en medio de la recomposición de fuerzas a nivel regional, en medio de la agudización de la lucha de clases, con este otro zarpazo, no hace más que acelerar el fin de su dominación. La Rebelión en el Patio Trasero es una simple y cruda realidad. 

La única solución posible para evitar otra derrota más, es el levantamiento inmediato e incondicional del blocus, el dialogo y negociaciones con el pueblo y la Revolución cubana.

PARTE II: La disputa de los espíritus o la GUERRA SIN LIMITES

América latina, es un territorio en disputa. Disputa de territorio. De control de recursos naturales. De control de sociedades, conciencias y espíritus. 

La Revolución cubana significó y sigue significando la demostración más real de que los pueblos latinoamericanos, pueden liberarse del yugo imperialista, del yugo capitalista. Verdadera ruptura histórica de la tradicional dominación norteamericana y de las castas nacionales dominantes, Cuba fue y sigue siendo, la espina en el zapato, la luz que anuncia el amanecer. 
Que la Revolución cubana está siendo objeto de una Guerra Total en todos los frentes, ninguna duda al respecto. El asedio, además de la militar, económica, financiera, comercial, humanitaria, diplomática se desarrolla en el campo ideológico-hegemónico. 

El gran estratega chino Qiao Liang en su obra La guerre hors limites, reflexiona sobre el gran salto que fue experimentado con la revolución tecnológica. Constata que este salto cualitativo tecnológico, con el desarrollo de la informática, conllevó una modificación radical de la concepción de guerra. 

Ya no se trata únicamente de realizar operaciones de guerra militares, sino de la utilización de operaciones de guerra no militares. Estado de guerra permanente, guerra fuera de todo límite, sin ninguna frontera. 

Esta nueva modalidad de agresión y de guerra ilimitada, se desarrolla, aunque no exclusivamente, a través de las corporaciones privadas concentradas de la información y sus autodenominados “comunicadores sociales”, “cuentistas políticos”, etc. Asimismo, en esta guerra sucia, es condición sine qua non el control de las redes sociales. 

En efecto, son las corporaciones mediáticas monopólicas, las redes sociales, las encargadas de crear “realidades” inexistentes. Aquí se encuentra el elemento más perverso, insidioso e inmoral. 

La participación en esta guerra sucia, cantantes, músicos, escritores (Vargas Llosa), intelectuales, académicos, poetas, etc., no debe sorprender. Esa casta social, es parte del mundo cultural que asume valores contrarios a la libertad, a la emancipación, legitimando la violencia, la agresión. Se convierten en propagandistas del imperialismo y del capitalismo en nombre de una supuesta democracia y de una supuesta libertad. 

Con este conjunto de armas de guerra sin límites, se intenta una reconfiguración político-ideológica con valores morales y contenidos políticos invertidos. Genocidas como Iván Duque, criminales tales Piñeira y Lenin Moreno; corruptos como Macri; las agresiones, guerras, asesinatos y crímenes de Estados Unidos; la usurpación de la riqueza pública por una minoría predadora…. son presentados como actos acordes con la libertad y la democracia. La emancipación y lucha de los pueblos por las transformaciones; como atentado a los Derechos Humanos, etc. 

Las limitaciones de la guerra sucia mediática.

En esta Guerra desplegada a nivel planetario, Guerra de falsificaciones y mentiras, de contaminación de espíritus; se olvida o se obvia, que se está ante humanidades. Ante seres humanos, ante colectividades. Ante comunidades, ante personas, ante movimientos populares, individuos, que no son tan fácilmente amaestrables. O que, contaminados y ganados a la causa del imperialismo y de las clases dominantes locales, puedan proceder a una revisión de las mentiras y falsificaciones. 

En el contexto actual de la disputa entre emancipación-libertad contra la dominación- tutelaje- coloniaje, las falsificaciones pueden tener un resultado temporal a favor de los que despliegan la sucia guerra hegemónica. Ni en Chile, ni en Perú ni en Bolivia, ni en Argentina, ni en Colombia, ni en Brasil, ni en Irán, ni en Rusia, ni en China, ni en Siria, dieron resultados esperados. Evidencian todas sus limitaciones. A un pueblo, a pueblos en lucha, en la búsqueda de la emancipación, las mentiras y las falsificaciones no impiden las transformaciones sociales. Perú es el ejemplo más crudo. 
Y, sobre todo, se subestima el hecho de que existen bloques, fuerzas emancipadoras. ¡Conciencias! La Revolución cubana es pueblo en lucha, es emancipación, es ejemplo de dignidad y libertad. 

Para los capitalistas, para el capitalismo, para el imperialismo; para sus “comunicadores sociales”, para sus “intelectuales, artistas, escritores, premios nobel”; dignidad, libertad, democracia, emancipación son inadmisibles. Y deben ser destruidas en nombre de la “libertad” y la “democracia”. Puro terrorismo mediático en un mundo del revés. 

La decisión del ALBA- TCP de confrontar en un frente único la guerra de desinformación; la solidaridad internacional expresada con la Revolución cubana, la reacción organizada de ciudadanos y ciudadanas del mundo, de dirigentes populares; hablan de las limitaciones de la guerra sucia hegemónica desplegada por el imperialismo y sus satélites. Pero… a no subestimarla, es parte esencial de la lucha de clases.

PARTE III: Las sanciones del régimen norteamericano contra Cuba: Violaciones del Derecho, de los Derechos Humanos y crímenes de Lesa Humanidad

Las reflexiones políticas, geopolíticas, ideológicas sobre las sanciones o blocus norteamericano contra Cuba abundan. Por el contrario, muy escasas reflexiones sobre la naturaleza, carácter jurídico de las sanciones norteamericanas. Las sanciones o blocus contra Cuba, tienen más de medio siglo, en forma ininterrumpida. 

El blocus o si se quiere, las sanciones unilaterales impuestas por el régimen norteamericano contra Cuba, es parte de una política exterior que persigue en forma explícita, oculta con discursos seudo legales justificantes; la destrucción de Cuba y del pueblo cubano. Es importante pues, una reflexión para determinar si los actos unilaterales norteamericanos contra Cuba, se ajustan al Derecho, a la norma jurídica. 

Violación de la Carta de las Naciones Unidas y de otros instrumentos jurídicos internacionales
La utilización de la fuerza, en tanto que política de Estado, que atenta contra la independencia política, económica, territorial de otros Estados, o su utilización de cualquier otro modo incompatible con las Carta de las Naciones Unidas, es un acto prohibido por el Derecho internacional. el artículo 2.4 de la Carta de las Naciones Unidas no reduce la utilización o la amenaza de utilización de la fuerza a la del empleo militar, sino que se extiende a la prohibición de la fuerza unilateral en el campo de sanciones o blocus económicos, comerciales, financieras, diplomáticas, etc. 

La Resolución 2625 intitulada Declaración sobre los principios de Derecho Internacional referentes a las relaciones de amistad y a la cooperación entre los Estados de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas, es considerada por la jurisprudencia de la Corte Internacional de justicia, como una interpretación auténtica de la Carta de las Naciones Unidas. Esta interpretación de la Carta de la ONU, en particular, del artículo 2.4, recuerda en su Preámbulo la obligación de los Estados de abstenerse en sus relaciones internacionales de ejercer coerción militar, política, económica o de cualquier otra índole contra la independencia política o la integridad territorial de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los propósitos de las Naciones Unidas. 

El blocus es, sin mayores dudas jurídicas, una medida de fuerza. Como medida de fuerza, en tanto que sanciones unilaterales, como ejercicio de la política exterior norteamericana, se basa en la utilización de la violencia, de la fuerza, de la coacción en todas sus modalidades, contra el Estado cubano. Como medida de violencia, de conducta antijurídica, es un acto constitutivo de violaciones groseras y flagrantes violación de la norma jurídica internacional. Y, desde un punto de vista distinto, una violación sistemática del derecho de los pueblos a disponer de sí mismos, privando al pueblo cubano del derecho la autodeterminación en todos los niveles. 

Violación masiva, estructural, sistemática de los Derechos Humanos. Crimen de lesa Humanidad
Desde 1999 hasta 2021, la Asamblea General de la ONU a través de la Resolución 54/141, rechazó “. el uso de medidas coercitivas unilaterales, con todos sus efectos extraterritoriales, como instrumento de presión política o económica contra cualquier país, en particular contra los países en desarrollo, por sus repercusiones negativas en el disfrute de todos los derechos humanos de vastos sectores de su población, en particular los niños, las mujeres y los ancianos;”. 
Los dos Pactos de las Naciones Unidas de 1966 reafirman el Derecho de los pueblos recuerdan que todos los pueblos tienen el derecho de libre determinación. En virtud de este derecho establecen libremente su condición política y proveen asimismo a su desarrollo económico, social y cultural. 

El blocus contra Cuba y el pueblo cubano, son violaciones groseras de las garantías internacionales de Derechos Humanos. 

Varios informes de Relatores y Expertos de la anterior Comisión de Derechos Humanos y del actual Consejo de Derechos Humanos, consideran que las sanciones unilaterales impuestas por Estados Unidos, constituyen, por privar a los pueblos de sus medios de subsistencia, además de una violación masiva de los Derechos Humanos, actos de crímenes de lesa humanidad. Tal calificación es al resultado de la trasgresión en gran escala de normas inderogables del Derecho internacional penal, en particular, del Estatuto de Roma. 

De la misma manera, múltiples resoluciones adoptadas por los Estados, por la Comunidad internacional de naciones, reafirman que dichas sanciones son actos constitutivos de crímenes de lesa humanidad y condenan dichos actos ilícitos, ilegales, atentatorios contra la norma jurídica, como violaciones de los Derechos Humanos. 

En resumen, el blocus contra Cuba, más que actos que persiguen la democracia, el goce de los Derechos Humanos, son actos gravísimos de violación de toda norma de civilización y coexistencia consagrada por el Derecho internacional. Son más asimilables a actos de Barbarie y a actos de coloniaje. Rompen con todo el Derecho internacional, con los Pactos sobre Derechos Humanos, rompe con la misma Carta de las Naciones Unidas y rompen las reglas de autodeterminación. 

Además, por su naturaleza y sus consecuencias, todos y cada uno de los responsables de su planificación, proyecto, adopción como política de Estado y ejecución, debe ser considerado como criminal de Derecho Internacional. Por último, al privar al pueblo cubano de sus medios de subsistencia, de la compra de medicamentos, de la compra de alimentos, de insumos médicos, y otras privaciones, las sanciones del régimen norteamericano pueden ser considerados, no solo como crímenes de lesa humanidad, sino como actos con alto contenido genocidiario. FIN.

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