Haïti Liberté: 1ro de enero: ¡un doble aniversario!

El pasado 29 de diciembre, a pocas horas de conmemorarse un nuevo aniversario del triunfo de la revolución haitiana de 1804 y de la Revolución Cubana, un siglo y medio después, en 1959, el medio digital Haïti Liberté publicó el trabajo: 1ro de enero: ¡un doble aniversario!, el cual reproducimos a continuación. Sirva esta publicación como homenaje a tan significativa fecha y muestra de los lazos entrañables que unen a estos dos pueblos hermanos del Caribe: Haití y Cuba.

1ro de enero: ¡un doble aniversario!

El 1ro de enero es el aniversario de dos hechos que tuvieron lugar en América, más específicamente en la región del Caribe, y que siguen marcando al mundo. Se trata, en primer lugar, de la revolución haitiana de 1804 y, en segundo lugar, de la revolución cubana de 1959.

La revolución haitiana se originó trece años después del Congreso de Bois-Caiman y la gran revuelta general de esclavos en 1791, cuando las masas trabajadoras de la colonia de Saint-Domingue, los esclavos, alcanzaron un importante hito en su lucha por la libertad.

Fue un golpe decisivo e irreversible no solo contra la esclavitud, la explotación del hombre por el hombre, sino también y, sobre todo, contra la colonización a ultranza.

La primera revolución antiesclavista, victoriosa, culminó el 1ro de enero de 1804, con la creación de un Estado independiente, la primera república negra, libre, soberana, independiente, antiesclavista y anticolonialista del mundo, justo después de la fulgurante victoria sobre el ejército colonial francés en Vertières.

Con motivo del 218 aniversario de nuestra independencia, ¡gloria a los héroes anónimos de nuestra independencia! Anónimos, pero no olvidados. Merecen nuestro eterno reconocimiento, nuestro eterno apego a su memoria, nuestro deber imperativo de despertar sus almas, tomar su antorcha, hacer sonar el caracol revolucionario, antiimperialista, para que se erija más majestuoso que nunca el Assotor de nuestra soberanía.

Es una epopeya que no debe olvidarse a pesar de las condiciones a las que las potencias imperialistas nos han reducido. Debemos armarnos de valor, organizarnos más para seguir desafiándolos, combatiéndolos hasta la próxima revolución socialista, anticapitalista y antiimperialista.

La revolución cubana, por su parte, que se inició en julio de 1953 tras el ataque al Cuartel Moncada en Santiago de Cuba, por los revolucionarios del Movimiento 26 de Julio, continuó esporádicamente hasta la guerrilla en las gloriosas y heroicas alturas de la Sierra Maestra, hasta que fue expulsado del poder, seis años después, el 1 de enero de 1959, el presidente títere de los estadounidenses, Fulgencio Batista y Zaldívar, poniendo así fin a la dominación imperial de los Estados Unidos sobre la isla de Cuba, la patria de José Martí.

Después de la revolución haitiana, Haití enfrentó un embargo de Francia y Estados Unidos. Para Francia, traumatizada por la revolución, la independencia de Haití fue una humillación. No lo digirió y siguió queriendo recuperar su antigua colonia.

Fue también el destino de la revolución cubana, que desde febrero de 1962 ha sido víctima de un cruel y único embargo económico impuesto por el entonces presidente de los Estados Unidos, John Kennedy. Es también, la gloria del pueblo cubano y de sus dirigentes por haber continuado, incansablemente, enarbolando en alto la antorcha de la resistencia, la dignidad, el deber patriótico y los éxitos internacionalistas, poniendo en jaque mate la violencia imperialista.

Así lo evidencia este fragmento de un discurso pronunciado por Fidel Castro Ruz con motivo del Día Internacional de los Trabajadores, en la Plaza de la Revolución, el 1ro de mayo de 2000:

 

Revolución es sentido del momento histórico;

es cambiar todo lo que deba ser cambiado;

es igualdad y libertad plenas;

es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos;

es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos;

es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional;

es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio;

es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo;

es luchar con audacia, inteligencia y realismo;

es no mentir jamás ni violar principios éticos;

es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas.

Revolución es unidad, es independencia,

es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo,

que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo.

 

La Revolución cubana vivirá. El pueblo haitiano terminará por vencer la oscuridad de la opresión y el odio.

(Por: Isabelle L. Papillon, Haïti Liberté).

 

Embajada de Cuba en Haití.

 

Categoría
Eventos
RSS Minrex