Homenaje a Amilcar Cabral en el 48 Aniversario de su desaparición física

El 20 de enero de 1973 quedó para la historia, pues ese día se produjo el asesinato del líder africano, nacido en Guinea Bissau, Amílcar Cabral. Hombre de acción y de palabra, que dejó lecciones de ética y compromiso real para su pueblo. Cuando ya la victoria era irreversible, fue asesinado por militantes traidores reclutados por los portugueses, los cuales pagaron ante la justicia revolucionaria su crimen.

Dirigente de un pensamiento político y militar probado, abrazó la guerra de guerrillas como vía fundamental para liberar a su pueblo. No se concentró en el combate anticolonial en Guinea Bissau, sino que lo extendió también a Cabo Verde, isla poblada fundamentalmente por mestizos con un alto nivel cultural y económico.

Fue solidario, además, con las batallas que se libraban en las restantes colonias portuguesas. Artífice de la unidad interna, se enfrentó a las tendencias tribales, religiosas y regionales que dividían a su país. A todos los llevó a combatir juntos por la independencia, sentando las primeras bases del sentimiento nacional.

Amílcar no cesa en su batallar  y a través del PAIGC inicia la guerra de guerrillas en Guinea Bissau el 23 de enero de 1962; ya en 1965 combatían en los frentes norte, sur y este del país. Mantuvo siempre, con toda claridad, la ideología revolucionaria, antimperialista, anticolonialista, contra el apartheid y todas las formas de racismo y discriminación que, derivadas de este, existían en aquellos momentos en el continente africano, al sur del Sahara.

Es a finales de 1964 que conoce al comandante Ernesto Che Guevara en la República de Guinea (Conakry), a quien explica en detalle la causa que defiende, y solicita el apoyo directo de Cuba con respecto a instructores militares, uniformes, medicinas e instrumentos agrícolas para cosechar la tierra en las zonas liberadas.

En enero de 1966 participa como fundador de la I Conferencia Tricontinental, en La Habana. Su discurso fue una clara exposición de la situación política, económica y social existente en el continente africano y la lucha que libraban los pueblos en las colonias portuguesas. Allí se reúne con el Comandante en Jefe Fidel Castro, quien de inmediato se solidariza con sus pronunciamientos y acción y lo invita, en compañía de Oscar Oramas, funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores que servía de traductor, a recorrer las montañas del Escambray, uno de los escenarios de la lucha contra la dictadura batistiana, a la vez que le traslada las experiencias vividas en los combates en las montañas, ciudades y llanos, y la resistencia del pueblo cubano a las agresiones diversas del imperialismo estadounidense.

En abril de 1966, en la motonave cubana Uvero,  llega la ayuda solicitada por Amílcar y otras prometidas por el Che a diferentes movimientos de liberación nacional. Paralelamente se unen al PAIGC los primeros tres médicos y asesores militares cubanos, quienes participan en el primer combate contra el ejército portugués el primero de mayo de ese año. Los cubanos continuaron combatiendo junto al PAIGC en numerosas acciones militares, nueve de ellos entregaron su sangre generosa por esa causa.

Entre Amílcar y Fidel existió una gran amistad, ambos se apasionaron con la idea de luchar contra el colonialismo existente en África y abrieron el camino para una colaboración muy sana. El dirigente cubano, en una ocasión refiriéndose al líder africano, expresó: "Se puede decir que, con pocos líderes he desarrollado una amistad profunda como la que había entre Amilcar y yo… un pensador de gran capacidad intelectual, un creador y una persona en especial humana".

Nueve meses después de su asesinato, Guinea Bissau obtenía su independencia nacional. Aquel hombre que había sabido llevar a su pueblo a la guerra liberadora, en un país empobrecido, de menos de un millón de habitantes, dividido en unos 20 grupos tribales, ofrendó su vida a cambio de un futuro mejor e independencia para sus hermanos. Sus ideas han quedado grabadas para siempre en aquellos que se mantienen leales a su pensamiento, a su valeroso ejemplo y se proponen hoy construir una Guinea unida, enfrentarse a la pobreza y alcanzar un escalón más alto en la vida de sus hombres y mujeres.

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