Hoy, más que nunca: ¡Sandino Vive, la lucha sigue!

Cubasí, 19 de Julio 2020. La lluvia no sería esta vez el colofón de la gran celebración Patria que cada 19 de julio llena de júbilo el atardecer de Managua y de los nicaragüenses todos, para celebrar el triunfo de la Revolución Sandinista, esa que hace 41 años marcó un antes y un después en la historia de esa nación centroamericana y también en Nuestra América, tras una larga etapa de lucha contra la dictadura más sangrienta que pudiera describirse, aquella cuya orden primera era matar.

Pero ni la falta de la lluvia que - cuenta la leyenda -  a ellos bendice cada julio de celebración, ni las férreas medidas impuestas por la situación sanitaria internacional  que allí se vive también, impedirían la realización de un acto en el que nuevamente los jóvenes, quienes protagonizan cada obra en la Nicaragua de hoy, fueron los protagonistas.

Organizados de forma magistral, sentados y muy atentos, justo alrededor de la imagen altiva de Sandino y frente a la más alta dirección del país, cientos de jóvenes, vestidos con pulovers alegóricos a la fecha y con el triángulo rojo y negro del sandinismo en sus manos y en sus frentes, cantaron, corearon, vibraron de emoción y ratificaron su disposición de seguir construyendo juntos el país que tanta sangre costó rescatar y que hoy se alza con indicadores sociales y de seguridad ciudadana, entre los más estables y crecientes de la región latinoamericana.

Y allí estuvo, por supuesto, junto a su compañera Rosario Murillo, el Comandante Presidente Daniel Ortega,  quien reiteró que el “compromiso es por la paz, por la unidad, por la estabilidad del pueblo nicaragüense”  y acorde con los tiempos, llamó a “todos juntos a seguir combatiendo la pandemia, todos juntos a seguir estudiando, seguir preparándonos, siempre guardando las medidas que nos ordenan las autoridades sanitarias”. Ortega dijo que ese es un pueblo valiente y que un imperio tan poderoso como el norteamericano se ensaña contra ellos como nunca antes, tratando de hacer daño al pueblo, desmoralizarlo, acobardarlo, “un pueblo que ha demostrado hasta en las circunstancias más difíciles que no es cobarde”. 

Resaltó, además, cómo ha funcionado el sistema de salud del país, con el apoyo de la policía y la guardia nacional y muchos otros sectores, de forma muy organizada para enfrentar con éxito la pandemia  de la Covid 19 y dijo están dispuestos a seguir abriendo los brazos a los nicaragüenses que estén en otros países y quieran regresar de forma ordenada, cumpliendo con las medidas sanitarias impuestas. “Bajo este cielo, con los pies puestos en nuestra tierra, tierra privilegiada por Dios, de hombres y mujeres valientes, le decimos a los héroes y mártires, le decimos a todos: juntos a seguir trabajando por la paz, por la vida, por la salud de nuestro pueblo y nuestra nación”, precisó.

Y es que no podría ser de otra forma. El pueblo nicaragüense debía celebrar, siempre lo ha hecho y hoy más que nunca tiene motivos para hacerlo. La Revolución se consolida, ha alcanzado una mayoría de edad, hoy llega hasta lugares recónditos del país en los que ni se pensaba años atrás. Es verdad que queda mucho por hacer, pero ha dado a los jóvenes las riendas de lo que se construye y lo están haciendo bien: con alegría, optimismo, trabajando con mucha fuerza y confianza en lo que hacen y en lo que deben hacer por el presente y el futuro de esa tierra de hombres libres.

El rojo y negro que al decir del Comandante Daniel, tenía que salvar al blanco y azul de la bandera nacional, y así lo hizo, seguirá siendo un símbolo inmenso para los nicaragüenses y los latinoamericanos todos, el recuerdo imperecedero de una etapa que costó mucha sangre y enlutó durante años a ese pueblo, pero hoy renace con ímpetu para formar a sus niños y jóvenes en el empeño común por ser mejores, por todos y para todos. 

¡Sandino, vive. La Lucha Sigue!, fue la idea más repetida y enarbolada este 19 de julio de nuevas victorias en Nicaragua. Y no puede ser de otra forma, estar claros de dónde venimos y hacia donde se va, es la concreción mas certera de que transita el sendero correcto: el de las Revoluciones verdaderas, las que no cejan en mantenerse vivas y – mas allá de aciertos, desaciertos, amenazas internas y externas – se reconstruyen y se renuevan en el espíritu de los pueblos.

La Nicaragua sandinista, no tengo dudas, seguirá  levantándose ante cada tropiezo, cruzará cualquier obstáculo, sabrá bien en cada momento cómo enrrumbar su camino. Ese seguirá siendo un pueblo valiente, que se crece, que enfrenta los desafíos, que sonríe y sigue adelante y cuyas banderas hoy, más que nunca, levantan los jóvenes. 

 

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Solidaridad
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