Intervención del ministro de Relaciones Exteriores de la República de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, en la reunión de alto nivel para conmemorar el Día Internacional para la Eliminación Total de las Armas Nucleares

Nueva York, 26 de septiembre de 2022.

Señor Presidente:

Señor Secretario General:

Distinguidos delegados:

Conmemorar cada 26 de septiembre el “Día Internacional para la Eliminación Total de las Armas Nucleares”, más que una aspiración legítima, es refrendar que esa es la única garantía para que la humanidad no sufra nunca más las terribles consecuencias de su uso.

La eliminación de esas armas, de forma transparente, verificable e irreversible, es y debe continuar siendo la máxima prioridad en la esfera del desarme. 

No existe justificación alguna para que la humanidad continúe amenazada por la existencia de más de 12 mil 700 armas nucleares, casi 4 mil de ellas desplegadas, listas para su empleo inmediato. 

Hay que poner fin a los irracionales gastos actuales para mantener y modernizar las armas nucleares. Solo Estados Unidos dedicó en 2021 más de 44 mil millones de dólares a tales fines, mientras la humanidad sufría una pandemia de Covid-19.

El planeta y la supervivencia de nuestra especie, amenazados ya por las consecuencias del cambio climático, necesitan de esos fondos para fomentar la paz, el desarrollo sostenible y una vida digna para sus habitantes.

La alerta que realizara el líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, en el año 2010, mantiene hoy su vigencia: 

“Ninguna otra época de la historia humana guarda parecido con esta. Con seguridad, si tales riesgos no se comprenden por los que toman decisiones desde las alturas del inmenso poder que la ciencia y la tecnología han puesto en sus manos, la próxima contienda mundial será la última, y transcurrirían, tal vez, decenas de millones de años antes de que nuevos seres inteligentes intenten escribir su historia”.

Señor Presidente:

Lamentablemente, este año fuimos testigos de un nuevo fracaso de la Conferencia de Examen del Tratado sobre la No Proliferación de Armas Nucleares (TNP), que concluyó sin ningún resultado acordado, lo cual nos aleja aún más del objetivo de alcanzar el desarme nuclear. 

Pero afortunadamente, este año tuvo lugar también un evento de trascendencia histórica: la primera y exitosa reunión de Estados Parte en el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN); para el que exhortamos avanzar hacia su universalidad. 

Nos enorgullece haber sido el quinto país en ratificarlo, y que la región de América Latina y el Caribe cuente con el mayor número de sus actuales Estados Parte, inspirados en la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, en virtud de la cual se identifica el desarme nuclear como una prioridad.

Merecemos un mundo de paz, libre de armas nucleares y de la amenaza de estas. Luchemos por él; los pueblos lo agradecerán. 

Muchas gracias.

(Cubaminrex)

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